La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) informó un nuevo avance en el reactor multipropósito RA-10, una de las obras tecnológicas más importantes que la Argentina está desarrollando en el área nuclear. Este miércoles 17 de junio, la instalación recibió 6 toneladas de agua pesada grado reactor, que serán utilizadas en el tanque reflector. Este insumo permitirá avanzar con los ensayos finales de los sistemas del reactor y acerca al proyecto a su etapa de puesta en marcha.

El RA-10 se construye en el Centro Atómico Ezeiza y es un reactor de investigación y producción multipropósito. Su objetivo principal es usar la radiación producida en su nucleo para producir radioisótopos de uso médico e industrial. En paralelo, también permitirá desarrollar servicios tecnológicos de alto valor, como el dopado de silicio por transmutación neutrónica y ensayos de materiales. En ese sentido, el proyecto busca reemplazar y complementar capacidades que hoy se concentran en el RA-3, el reactor que desde hace décadas sostiene buena parte de la producción nacional de radioisótopos.
¿Cuál es la función del agua pesada?
Dentro del reactor se producen neutrones, que son partículas capaces de transformar ciertos materiales cuando los atraviesan. Ese es el proceso que permite producir radioisótopos para medicina, estudiar materiales o modificar silicio para aplicaciones electrónicas.
Para que esos neutrones puedan aprovecharse mejor, el RA-10 utilizará agua pesada dentro de su tanque reflector. El agua pesada cumple dos funciones principales: ayuda a ordenar el movimiento de los neutrones y evita que una parte importante de ellos se pierda fuera de las zonas útiles del reactor. De esa manera, mejora el rendimiento de la instalación y permite que los procesos de irradiación sean más eficientes. Como el agua pesada es un material sensible y de alta pureza, estará separada del circuito de agua liviana y se manejará con procedimientos específicos para evitar contaminación, pérdidas o degradación durante la operación.

Un paso clave para el RA-10
El agua pesada es un material crítico, y la CNEA la necesita para completar las verificaciones operativas de los sistemas que trabajarán con ella. La puesta en marcha de un reactor no consiste simplemente en encenderlo, sino que hay que implica comprobar, paso a paso, que los sistemas de refrigeración, control, protección, instrumentación, operación y seguridad funcionen de acuerdo con los parámetros previstos. En ese contexto, la llegada del agua pesada es fundamenta para chequear que cada componente instalado y cada circuito esté verificado antes de iniciar la operación.
Una vez operativo, el RA-10 tendrá un impacto directo en áreas sensibles para la salud, la industria y la investigación científica. Entre sus productos más relevantes estarán radioisótopos como molibdeno-99, iridio-192 y lutecio-177, utilizados en diagnóstico médico, tratamientos oncológicos y aplicaciones industriales. También podrá producir silicio dopado, un insumo estratégico para dispositivos electrónicos de potencia, con aplicaciones en energía, transporte y electrónica avanzada.
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