Blue Origin completó una prueba de encendido prolongado de su motor BE-7, el propulsor que la empresa desarrolla para sus módulos lunares Blue Moon. El ensayo, realizado en Texas, Estados Unidos, duró 2.500 segundos, o 41 minutos y 40 segundos, y se realizó con un motor en desarrollo funcionando a 10.000 libras de empuje. Según Dave Limp, CEO de la compañía, la prueba marcó un récord para un motor cohete líquido alimentado por turbobombas en un encendido de esta duración.
El BE-7 forma parte de una línea de desarrollo asociada al regreso de Estados Unidos a la Luna. Blue Origin trabaja con NASA en Blue Moon, una familia de módulos lunares que incluye una versión de carga en el marco del programa Commercial Lunar Payload Services (CLPS), y una variante tripulada para el programa Artemis.
Propulsión lunar de alto rendimiento
El BE-7 es un motor de oxígeno e hidrógeno líquido, propelentes criogénicos de alto rendimiento, pero que exigen sistemas complejos de almacenamiento, alimentación y control térmico. Según Blue Origin, cuenta con un ciclo expansor doble: el calor del motor ayuda a mover las turbobombas que alimentan la cámara de combustión. Su empuje nominal es de 10.000 libras, equivalentes a unos 44,5 kilonewtons, y puede reducirse hasta 2.000 libras. Esa capacidad de ajuste es clave para un módulo lunar, porque permite ajustar la potencia durante el descenso y controlar con precisión la velocidad antes del contacto con la superficie.
Por su parte, la prueba de encendido o fuego estático es un ensayo en el que el motor se enciende sujeto a un banco de ensayos pero en operación real. En este caso, la duración fue lo más destacado del centro del ensayo, puesto que mantener un motor estable durante más de 40 minutos permite evaluar los materiales, las vibraciones, temperaturas, turbobombas, válvulas, inyectores y sistemas de control bajo condiciones sostenidas. Más allá del valor que tiene encender el motor y demostrar que funciona, ensayos como este prueban que el motor es capaz de operar de manera previsible durante un período similar al perfil de misión.
En su posteo en X, Limp menciona al histórico RS-25, el motor principal del transbordador espacial de NASA. En 1988, equipos del Centro Espacial Stennis realizaron dos pruebas de 2.017 segundos, casi 34 minutos cada una, en plena etapa de recuperación del programa Shuttle tras el accidente del Challenger.
Para Blue Origin, el ensayo del BE-7 fortalece una pieza central del sistema y suma confiabilidad a un motor que deberá actuar de forma óptima en condiciones extremas y en el contexto del programa de exploración espacial más importante de la década.
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