Starship Flight 12: La FAA paraliza los lanzamientos de SpaceX tras un percance del Super Heavy

Imagen del lanzamiento de la Starship V3 en el vuelo de prueba flight 12. FAA Starship

Imagen del lanzamiento de la Starship V3 en el vuelo de prueba flight 12.

La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) paraliza los lanzamientos de SpaceX tras clasificar oficialmente como un «percance» el reciente flight 12 de prueba de Starship V3. La FAA notificó que la compañía de Elon Musk deberá completar una investigación exhaustiva antes de recibir la autorización para su próximo despegue. El anuncio, emitido el 27 de mayo, confirma que el flight 12 del propulsor Super Heavy de la Starship violó los criterios de seguridad operacional planificados durante su maniobra de reentrada.

Imagen del propulsor Super Heavy de la nave Starship V3.

Detalles técnicos de la anomalía del propulsor Super Heavy

El incidente ocurrió el pasado 22 de mayo durante la fase de retorno de la primera etapa hacia el Golfo Pérsico, inmediatamente después de la separación de etapas. El plan de vuelo estipulaba que el propulsor Super Heavy ejecutara una maniobra de recuperación controlada sobre el agua, simulando una aproximación de alta precisión. Sin embargo, la telemetría oficial reveló fallos críticos en varios de sus motores Raptor 3, provocando el cese prematuro de la secuencia de frenado en menos de 20 segundos, cuando la duración programada era de un minuto.

Como consecuencia directa de la pérdida de empuje, el acelerador de 70 metros de altura inició una caída libre balística hacia la zona de exclusión marítima. El componente impactó contra la superficie del océano a una velocidad destructiva de casi 1500 kilómetros por hora. Aunque la caída ocurrió dentro del perímetro de respuesta a escombros activado por la FAA, la anomalía generó perturbaciones en el espacio aéreo, provocando retrasos en las salidas y alertas de espera en vuelo para múltiples aeronaves comerciales.

El debut de la Versión 3 de Starship y el percance de la FAA con los nuevos motores Raptor 3

Este lanzamiento constituyó el debut operativo de la Versión 3 (V3) de Starship, una arquitectura que introduce optimizaciones estructurales de vanguardia y mayor capacidad de carga. La innovación central de esta iteración radica en la integración de los motores Raptor 3, los cuales presentan un diseño simplificado de flujos cruzados, la eliminación de tuberías externas y un incremento de la fuerza empuje. A pesar de la falla final, SpaceX logró validar hitos clave, incluyendo el despliegue orbital con éxito de simuladores de masa de la constelación Starlink.

No obstante, el análisis de los datos de ascenso evidenció que el sistema de propulsión sigue enfrentando desafíos severos de fiabilidad en condiciones de alta presión dinámica. Durante la fase de empuje inicial, uno de los 33 motores Raptor de la etapa Super Heavy sufrió una parada prematura, un fallo que se replicó en uno de los seis motores de la etapa superior, la nave Starship, en su camino a la órbita. Aunque el subsistema de guía compensó las pérdidas para permitir el amerizaje suave de la nave en el Océano Índico, la acumulación de fallos mecánicos obligará a un rediseño de los protocolos de refrigeración y suministro de propelente.

Vista inferior del Starship, desde donde se aprecian todos los motores Raptor.

El proceso de investigación de la FAA y el precedente de Blue Origin

La designación formal de “percance” bajo la normativa del Código de Reglamentos Federales de EE. UU. implica que SpaceX no podrá reactivar su licencia de lanzamiento de forma automática. La empresa aeroespacial liderará la investigación de la causa raíz bajo la supervisión directa de los inspectores de la FAA, quienes deberán auditar y aprobar el informe final y las acciones correctivas propuestas. Este proceso busca garantizar que los fallos del Raptor 3 no pongan en riesgo la seguridad pública ni la infraestructura del espaciopuerto de Starbase, Texas.

A pesar de la gravedad regulatoria, los precedentes de la industria sugieren que los periodos de paralización pueden ser sumamente breves si la recopilación de datos de telemetría es concluyente. Un escenario similar afectó al cohete New Glenn de Blue Origin tras una falla en su etapa superior el pasado 19 de abril, y la FAA aceptó la investigación de la firma en apenas un mes, autorizando su regreso al servicio. De hecho, Blue Origin ya programó su próximo vuelo para el 4 de junio, donde pondrá en órbita 48 satélites de la constelación Amazon Leo, demostrando que la cooperación técnica acelera los retornos al espacio.

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