Luego de la exitosa participación del CubeSat argentino ATENEA en la misión Artemis II de la NASA, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) abrió una convocatoria para reunir propuestas nacionales de cargas útiles para las futuras misiones Artemis III, IV y V. El objetivo es que Argentina pueda seguir creciendo en el sector aeroespacial, fortalecer su presencia en programas internacionales de exploración lunar y avanzar en nuevas oportunidades de cooperación con la NASA.
ATENEA, el primer paso de Argentina en la exploración lunar
La convocatoria, impulsada por la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología y la agencia espacial argentina, busca seguir fortaleciendo la alianza entre la CONAE y la NASA. Además, tiene como propósito impulsar nuevos desarrollos nacionales vinculados con la exploración lunar y aprovechar el conocimiento adquirido con ATENEA para intentar sumar proyectos argentinos a futuras misiones del programa Artemis.
Entre los requisitos que se solicitan se encuentran la evaluación, la seguridad y la órbita del satélite. De esta manera, se busca garantizar que, en caso de ser seleccionado y lanzado, pueda cumplir correctamente con los objetivos para los cuales fue diseñado.
La iniciativa apunta tanto a universidades, que fueron de gran importancia para lograr este último éxito, como a organismos, centros de investigación y otras instituciones vinculadas al desarrollo espacial.
Por lo tanto, la presencia de ATENEA en la última misión demostró la capacidad del país para formar parte de proyectos aeroespaciales internacionales y abrió una nueva oportunidad para proyectar tecnología argentina hacia futuras misiones lunares.
¿Cuál es la relación entre la NASA y CONAE?
Hoy en día, todos estamos enterados del éxito de la última gran misión de exploración espacial de la NASA. Sin embargo, poco se sabe sobre la participación previa de la CONAE junto a la NASA en otras instancias. Una de las colaboraciones más destacadas ocurrió en la década de los 90 con la fabricación de la serie SAC (Satélites de Aplicaciones Científicas), uno de los primeros grandes desarrollos satelitales argentinos.
Los satélites de esta serie tuvieron como objetivo la investigación científica y la validación tecnológica. En particular, estudiaron distintos aspectos de la Tierra, sus condiciones ambientales, la atmósfera, la biosfera terrestre y marina, realizaron experimentos y probaron tecnología nacional en el espacio. Además, en estos proyectos participaron otros países y agencias, entre ellos Estados Unidos, Italia, Francia y Dinamarca. Gracias a esta cooperación, Argentina pudo demostrar al mundo su capacidad para desarrollarse dentro del ámbito espacial y asumir retos de mayor dificultad. A partir de esta experiencia surgieron nuevas series de satélites más avanzados.
Un aspecto importante para destacar es que algunos de estos satélites superaron ampliamente las expectativas iniciales de vida. En particular, el SAC-C tuvo una vida útil de 13 años, muy superior a la prevista. Además, los beneficios del proyecto fueron muy importantes, ya que brindaron información útil tanto para el ámbito científico como para el educativo. Hoy en día, esos avances se ven reflejados en logros recientes, como el desarrollo del satélite ATENEA.
¿Qué es lo que hace tan especiales a los CubeSats?
Un CubeSat es un tipo de satélite pequeño y estandarizado, diseñado para ser más barato, liviano y fácil de construir que un satélite tradicional. Puede ser utilizado para servicios, experimentos científicos, observaciones y pruebas de tecnología, entre otras aplicaciones. Estas características facilitaron la interacción con el espacio y permitieron comenzar a acceder a él con costos más bajos. De hecho, lo más destacable es que, en comparación con un satélite convencional, los CubeSats son mucho más económicos.
A su vez, gracias a estos desarrollos, hoy en día las universidades pueden participar en misiones espaciales reales, porque son satélites más sencillos de desarrollar. De esta manera, estudiantes y futuros ingenieros tienen la posibilidad de involucrarse en estas actividades y demostrar sus capacidades técnicas. Además, estos proyectos fomentan la educación y el interés por el ámbito aeroespacial.
También es importante tener en claro que este tipo de satélite, a pesar de ser más pequeño, permite grandes avances espaciales. Por lo tanto, su desarrollo ayuda a aumentar el conocimiento sobre el espacio de manera más rápida y eficiente. Esto resulta fundamental en la actualidad, ya que la tecnología se encuentra en constante evolución y es necesario mantenerse a la altura de esos avances.
Impacto y beneficios del desarrollo del sector aeroespacial nacional
Es bastante común que no tengamos muy en claro los beneficios de participar en el desarrollo aeroespacial. Sin embargo, aunque poco se conozca sobre este ámbito, es uno de los sectores más innovadores y dinámicos del ecosistema tecnológico. Además, resulta fundamental para comprender los misterios que oculta el espacio y conocer mejor el universo.
Gracias a las misiones espaciales, muchas actividades de nuestra vida cotidiana pueden realizarse con mayor facilidad. Por ejemplo, el clima puede ser detectado por los satélites, al igual que gran parte de las telecomunicaciones dependen de ellos. Básicamente, aunque no tengamos noción de su presencia, estos avances forman parte de nuestra vida diaria y permiten que continúen surgiendo nuevas tecnologías.
Otro aspecto muy importante es que el sector aeroespacial genera empleo para personas especializadas y profesionales de otros sectores. Esto sucede porque, para llevar adelante estas actividades, se necesita una cantidad significativa de personas trabajando en conjunto. De esta manera, cada una aporta sus conocimientos para alcanzar un mismo objetivo.
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