China dio un nuevo paso en su programa lunar. La sonda Chang’e-7 ya fue trasladada al sitio de lanzamiento de Wenchang, en la provincia de Hainan, donde atravesará las pruebas finales antes del despegue. Según la agencia estatal Xinhua, la misión está programada para lanzarse en la segunda mitad de 2026. El movimiento confirma que el programa lunar chino entró en una etapa decisiva de preparación.

Chang’e-7 buscará estudiar el polo sur lunar, región donde podrían existir reservas de agua helada en cráteres que nunca reciben luz solar. De acuerdo con el gobierno chino y la Administración Nacional del Espacio de China (CNSA), el objetivo será relevar el ambiente de superficie, el terreno, la composición del suelo y la posible presencia de agua, hielo y otros compuestos volátiles.
Una misión lunar de próxima generación
Chang’e-7 será una de las misiones lunares más ambiciosas de China hasta ahora, compuesta por un orbitador, un módulo de aterrizaje, un rover y un vehículo móvil tipo “hopper”, que salta desde zonas iluminadas hacia cráteres en sombra permanente para buscar agua. Las autoridades chinas explicaron que la misión realizará operaciones en órbita de camino a la Luna, al igual que Artemisa II de la NASA. Además, pondrá a prueba tecnologías de descenso, alunizaje de alta precisión, sistemas de absorción de impacto para terrenos complejos y temperaturas extremas, y desplazamiento en superficie.
El proyecto también tiene una dimensión internacional. La CNSA anunció que Chang’e-7 llevará seis instrumentos científicos desarrollados junto con seis países y una organización internacional: Egipto, Bahréin, Italia, Rusia, Suiza, Tailandia y la International Lunar Observatory Association. Entre esas cargas útiles figuran equipos para medir el entorno de plasma y polvo lunar, observar la superficie con cámaras hiperespectrales y hasta realizar observaciones astronómicas desde la Luna.
El programa lunar chino
Detrás de esta misión hay además una estrategia más amplia. China ya había lanzado en 2024 el satélite de retransmisión Queqiao-2, clave para sostener comunicaciones en futuras misiones lunares, incluida la exploración del polo sur. Y, según la propia CNSA, Chang’e-7 y Chang’e-8 formarán parte del modelo básico de la futura Estación Internacional de Investigación Lunar, un proyecto que Pekín proyecta desarrollar hacia 2035 junto con socios internacionales, entre los que se destaca Rusia. Así, Chang’e-7 será una pieza central en la carrera por instalar infraestructura permanente alrededor y sobre la Luna.
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