Hoy, 1 de abril de 2026, se lanzará a las 7:24 p.m. (hora de Argentina) desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, la misión Artemisa II con la Luna como objetivo. Artemisa II es la segunda misión del programa lunar Artemisa de la NASA y la primera que viajará con astronautas a bordo. Además, será la primera vez en 54 años, desde 1972, que seres humanos abandonan la órbita de la Tierra para dirigirse a otro cuerpo celeste. A parte de ser un gran hito para la historia de la exploración lunar, esta misión es un viaje único y particular. En este artículo, te traemos siete curiosidades de Artemisa II.

1. Una tripulación de “primeras veces”
Son cuatro los tripulantes de esta misión con objetivo la Luna, y cada uno de ellos marca un hito personal. Christina Koch, astronauta estadounidense y especialista de misión, se convierte en la primera mujer en la historia en viajar a las proximidades de la Luna. Victor J. Glover es uno de los astronautas más experimentados de la NASA. Pasa a la historia como el piloto de la misión Artemisa II y la primera persona de color en participar en una misión lunar.
Por otro lado, Jeremy Roger Hansen, especialista de la misión, es un astronauta de la Agencia Espacial Canadiense (CSA), con la cual la NASA está colaborando en esta misión, convirtiéndose en el primer no estadounidense en viajar a la Luna. Por último, Gregory Reid Wiseman es el comandante de la misión y responsable máximo del éxito de la operación y de la seguridad de sus tres compañeros. Wiseman es, además, la persona de mayor edad en viajar más allá de la órbita terrestre baja, con 50 años.

2. Objetos personales con historia
Otro dato revelador de la misión es que cada uno de ellos lleva objetos personales a bordo. La NASA permite llevar bolsas personales para que durante los 10 días de misión los astronautas puedan estar en contacto con algunos bienes preciados a elección. Por un lado, Reid Wiseman, ha optado por un enfoque analógico para documentar sus pensamientos, llevando lápiz y papel para escribir su diario de misión.
Victor Glover transporta su Biblia, anillo de boda y fotos familiares para mantenerse conectado con sus creencias y su hogar durante el viaje. Christina Koch, lleva notas escritas a mano por sus seres queridos, priorizando el contacto emocional físico sobre el digital. Y por último, Jeremy Hansen, como guiño a sus raíces canadienses, lleva jarabe y galletas de arce, además de parches diseñados por artistas indígenas de su país.
Además de los objetos personales de la tripulación, por primera vez en una misión lunar, los astronautas llevan sus teléfonos celulares personales para capturar fotos y videos desde su propia perspectiva y escuchar su música favorita.
3. Los astronautas son el experimento
A diferencia de otras misiones con laboratorios complejos, en Artemisa II los propios astronautas son el experimento principal. La idea de la misión es estudiar cómo afecta la radiación del espacio profundo y el aislamiento a su fisiología y psicología fuera del campo magnético protector de la Tierra.
Para ello cada miembro de la tripulación lleva consigo el experimento AVATAR (Organ-on-a-Chip). Se trata de chips con tejido humano vivo, derivado de su propia sangre, para observar cómo reaccionan sus células a la radiación en tiempo real sin necesidad de biopsias invasivas. Estos dispositivos actúan como “gemelos biológicos” en miniatura que simulan las funciones de órganos críticos, como el corazón o el sistema inmune, permitiendo a los científicos en la Tierra monitorizar mediante sensores electrónicos cómo reacciona el material genético y celular a la radiación en tiempo real.

4. Internet láser de alta velocidad
La misión Artemisa II marcará un hito en las telecomunicaciones espaciales al poner a prueba el sistema O2O (Orion Optical Communications), una tecnología basada en haces de luz infrarroja que promete transformar la actual “conexión de dial-up” interplanetaria en una red de banda ancha inalámbrica. A diferencia de las ondas de radio tradicionales, limitadas por el ancho de banda y la saturación, este sistema láser permite alcanzar velocidades de hasta 260 Mbps, facilitando la transmisión de video en 4K y telemetría compleja desde la Luna casi en tiempo real.
Este avance, por un lado, optimiza la descarga de datos científicos y mejora la conectividad emocional de la tripulación con la Tierra. Y, por el otro, funciona como el prototipo operativo esencial para establecer una infraestructura de comunicaciones de alta fidelidad en futuras misiones tripuladas a Marte, donde las enormes distancias hacen que la eficiencia y la potencia del láser sean vitales para el éxito de la exploración humana

5. El “Camper” espacial
Aunque la cápsula Orion es una maravilla de la ingeniería aeroespacial diseñada para resistir reingresos atmosféricos a velocidades extremas, su volumen habitable de aproximadamente 9 metros cúbicos representa un desafío logístico y psicológico significativo para la tripulación de Artemisa II. Los propios astronautas compararon el espacio interior con el de una furgoneta camper pequeña. En ese entorno, los cuatro tripulantes deberán realizar todas sus actividades diarias, desde operar controles críticos y realizar experimentos científicos hasta comer y dormir, durante los 10 días que dura la misión.
Para maximizar cada centímetro, la cabina cuenta con un diseño modular donde los asientos pueden plegarse para crear áreas de ejercicio o descanso. Los suministros están estratégicamente estibados en compartimentos que rodean el perímetro. La convivencia es prueba fundamental para entender cómo gestionar el factor humano en futuras misiones de larga duración hacia Marte, donde el aislamiento y el confinamiento serán aún más prolongados.

6. Sin Frenos
La misión Artemisa II implementa una trayectoria de retorno libre translunar (TLFR), una configuración de mecánica orbital diseñada para que la nave Orion aproveche el campo gravitatorio de la Luna como un mecanismo de asistencia. Tras la maniobra de inyección translunar (TLI) ejecutada por la etapa superior del cohete SLS, la cápsula se posiciona en una órbita elíptica que la llevará a rodear la cara oculta del satélite.
En el punto de máximo acercamiento o periselio, la interacción gravitatoria —conocida como efecto de “asistencia” o slingshot— redirige el vector de velocidad de la nave hacia la Tierra de forma pasiva.
Esta estrategia es técnicamente superior para misiones de prueba tripuladas, ya que elimina la dependencia crítica del Sistema de Propulsión de Servicio (SPS) para efectuar una maniobra de inserción orbital o de escape. En caso de un fallo en los motores principales, la física orbital garantiza que la cápsula reingrese en la atmósfera terrestre en un tiempo predeterminada. Así, se minimizan los riesgos de quedar varados en el espacio profundo.

7. Millones de nombres a bordo
Por último, la misión Artemisa II cuenta con participación ciudadana global sin precedentes al transportar un archivo digital que contiene los nombres de más de 5,6 millones de personas de todo el mundo. Estos nombres, recopilados a través de la campaña masiva de la NASA “Send Your Name with Artemis”, fueron codificados en una unidad de almacenamiento de estado sólido (SSD) de alta resistencia que viaja asegurada en el interior de la cápsula Orion. La iniciativa permite que millones de personas en el mundo puedan decir que, técnicamente, formaron parte del primer viaje tripulado al espacio profundo en más de cincuenta años.
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