A solo días del lanzamiento de Artemis II, SpaceX informó que perdió contacto con el satélite Starlink 34343 luego de que sufriera una anomalía en órbita a unos 560 kilómetros de altura. Según la compañía, el evento no representa un nuevo riesgo ni para la Estación Espacial Internacional (ISS) ni para la misión tripulada de la NASA, cuyo despegue está previsto para el 1 de abril dentro de una ventana que se extiende hasta el 6 de abril.

¿Qué ocurrió en el kilómetro 560?
El incidente se produjo el domingo 29 de marzo, cuando el satélite dejó de responder tras registrar una anomalía en órbita. Poco después, la firma de seguimiento espacial LeoLabs detectó un evento de fragmentación y localizó decenas de objetos en las inmediaciones del satélite durante una pasada de radar sobre las islas Azores, en Portugal.
De acuerdo con el análisis preliminar de LeoLabs, el episodio habría sido causado por una fuente energética interna y no por una colisión con basura espacial u otro objeto. La compañía también señaló que, debido a la baja altitud del evento, es probable que los fragmentos reingresen a la atmósfera y se desintegren en pocas semanas.
Tras comunicar la pérdida del satélite, SpaceX aseguró que mantiene coordinación con la NASA y con la Fuerza Espacial de Estados Unidos para seguir la evolución del caso y monitorear cualquier resto rastreable. La empresa, por ahora, no detalló públicamente la causa exacta de la anomalía.
El segundo caso en poco más de tres meses
El episodio de Starlink 34343 es el segundo incidente similar desde diciembre de 2025. En aquel caso, otro satélite de la constelación sufrió una anomalía en órbita a unos 418 kilómetros de altura, perdió comunicaciones y generó una cantidad reducida de residuos antes de reingresar a la atmósfera.
Si bien SpaceX remarcó que el evento actual no amenaza a misiones en curso ni al lanzamiento de Artemis II, la reiteración de este tipo de incidentes vuelve a poner el foco sobre la necesidad de monitorear con rapidez cualquier anomalía en la órbita baja terrestre, especialmente en un entorno cada vez más saturado. LeoLabs, de hecho, subrayó la importancia de caracterizar estos eventos con rapidez para dar mayor claridad al entorno operativo.
SpaceX, en el punto de mira
Más allá de que no se haya reportado riesgo inmediato para otras misiones, la fragmentación de un nuevo satélite de Starlink vuelve a alimentar el debate sobre la gestión del tráfico espacial y el crecimiento de las megaconstelaciones en órbita baja. En ese contexto, el caso vuelve a dejar a SpaceX bajo observación mientras avanza la investigación sobre qué provocó la falla.

A pesar de las críticas a SpaceX, la compañía ha solicitado al gobierno norteamericano la aprobación del lanzamiento de más de un millón de satélites de recolección de datos para el proyecto Terafab, la inmensa planta de fabricación de semiconductores para la producción verticalmente integrada de chips de IA, robots Optimus y tecnología espacial.
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