China mostró en medios oficiales dos nuevos sistemas antidrones basados en láser y guerra electrónica. La cadena estatal CCTV describió a estos equipos como parte de una nueva generación de armas capaces de actuar con rapidez y de integrarse a una red de combate integrada. La idea es combatir drones que vuelan muy bajo, entre 50 y 80 metros de altura, donde los radares convencionales pueden tener limitaciones.

Según el reporte oficial, los dos sistemas se identificaron como Guangjian-11E y Guangjian-21A. El primero funciona como una plataforma de interferencia terminal, que detecta el dron, lo fija y busca inutilizar sus sensores y su capacidad de apuntado. El segundo, en cambio, es un sistema láser montado sobre un vehículo, pensado para disparar incluso en movimiento y sostener fuego sin quedar tan expuesto a una respuesta enemiga.
La diferencia central entre ambos está en cómo atacan al blanco. China describe al Guangjian-21A como un sistema de destrucción dura. Concentra un haz de alta energía sobre el dron para perforar su estructura o dañar circuitos y propulsión en pocos segundos. El Guangjian-11E, por su parte, apunta a una neutralización blanda. Esto implica dejar al aparato sin visión, sin transmisión de datos o sin capacidad de reconocimiento. Los dos, además, incorporarían radar de barrido electrónico, sensores infrarrojos y enlaces cableados e inalámbricos para compartir datos en tiempo real.
Un cambio en los campos de batalla actuales
El crecimiento del uso de drones baratos, y especialmente de modelos guiados por fibra óptica que resisten la interferencia electrónica, obligó a buscar respuestas más rápidas y más baratas que los misiles tradicionales. En Ucrania, por ejemplo, los drones FPV y los modelos controlados por fibra óptica pasaron a ocupar un lugar central en el combate. En paralelo, las principales potencias mundiales ya aceleran programas de defensa específicos contra este tipo de amenazas.
China ya había dado una señal en esa dirección en el gran desfile militar del Día de la Victoria de China de 2025, donde exhibió un conjunto de sistemas antidrones que incluía armas láser y de microondas. Reuters señaló entonces que Pekín presentó esa combinación como parte de una especie de triada para enfrentar aeronaves no tripuladas, aunque también advirtió que la eficacia real de varias de estas capacidades todavía es difícil de verificar. Ahora, esta nueva exhibición busca mostrar que China quiere ocupar un lugar de punta en una carrera militar moderna, que tiene a los drones como uno de sus ejes principales.
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