SpaceX volvió a correr el estreno del Starship V3, la nueva versión de su megacohete, y ahora apunta a un primer vuelo a comienzos de abril. La expectativa es alta puesto que la variante que debutará en el Flight 12 es la que debe empujar la evolución del sistema más y concretar la reutilización total.

Si bien venía prometiendo un estreno en marzo, la semana pasada Elon Musk afirmó que el primer vuelo del Starship V3 sería “en unas cuatro semanas”, lo que empuja la fecha hacia principios de abril. El retraso llega en un momento tenso para el ecosistema espacial de Estados Unidos, puesto que la NASA está reordenando el programa Artemisa. En particular, Artemisa III ya no será un alunizaje, sino una misión en órbita baja terrestre en 2027 para probar maniobras, con los futuros módulos lunares comerciales. Además de empujar el desarrollo del Starhip, el movimiento de la NASA pone particular presión sobre SpaceX y Blue Origin, que son los responsables de desarrollar esos módulos de descenso.
La nueva versión del Starship y la demora de su debut
El Starship V3 es la nueva generación del cohete con el que SpaceX quiere avanzar hacia la reutilización total. Mantiene la arquitectura de dos etapas, con el booster Super Heavy y la nave Starship, pero es un tanto más alto y emplea por primera vez motores Raptor 3. Además, apunta a superar los 100.000 kg de carga a órbita baja. El objetivo del Flight 12 entonces es concretar el debut de una versión más potente del sistema, validar el rediseño de la nave y acercar a Starship a la recuperación y reutilización total.
Sobre la postergación, SpaceX no informó una causa puntual para el corrimiento de marzo a comienzos de abril, por lo que se estima que se deben a demoras intrínsecas del programa. El último fallo importante de la V3 fue en noviembre de 2025, cuando el primer booster Super Heavy de esta versión falló durante una prueba de presión de gas en Starbase. Sin embargo, desde entonces el sistema avanza paso a paso. Ahora, la Ship 39, la nave prevista para este estreno, completó en marzo sus ensayos criogénicos y de resistencia estructural, incluyendo pruebas del sistema de propelentes rediseñado y “squeeze tests” para simular esfuerzos de futuras recuperaciones.
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