Volodymyr Zelenskyy afirmó que Ucrania todavía espera la aprobación de la Casa Blanca para firmar un acuerdo de producción conjunta de drones con Estados Unidos. La propuesta, presentada por Kiev el año pasado, volvió al centro de la escena porque la guerra con Irán volvió a dejar en evidencia un problema que ya condiciona a Ucrania desde hace tiempo: frenar ataques masivos con drones baratos sin agotar misiles antiaéreos más caros. Para Kiev, el convenio sería también una declaración de respaldo en medio de la guerra con Rusia.

Según explicó el presidente ucraniano, su gobierno considera al acuerdo como clave para el próximo tramo del conflicto armado que está atravesando. La cancillería ucraniana sostuvo esta semana que Rusia ya lanzó más de 57.000 drones Shahed contra territorio ucraniano, y que en su mayor bombardeo nocturno reciente empleó más de 800 drones y señuelos. A eso se suma que las conversaciones impulsadas por Washington para buscar una salida negociada quedaron momentáneamente frenadas por la guerra con Irán.
Drones baratos para defensa anti-aérea
Zelenskyy dijo que abarcaría varios tipos de drones y sistemas de defensa aérea integrados en una misma red, pensados para enfrentar oleadas de miles de drones Shahed y misiles. La es económica y militar. El mandatario remarcó que un misil Patriot cuesta hasta US$ 4 millones, mientras que un Shahed ronda los US$ 150.000. Frente a esa diferencia, Ucrania desarrolló drones interceptores de bajo costo, algunos valuados en apenas miles de dólares, que se integran con radares y operadores entrenados para derribar amenazas sin gastar munición estratégica en cada blanco.
Ese desarrollo le dio a Ucrania una experiencia poco común. Medios como Reuters y AP reportaron que fabricantes ucranianos aseguran poder producir decenas de miles de interceptores por mes. Además, algunos modelos ya probados en combate cuestan hasta US$ 2.000 dólares. El desafío, sin embargo, no pasa solo por fabricar interceptores. Estos sistemas necesitan integración con radares, coordinación táctica y personal entrenado, un know-how que Kiev ahora busca convertir en activo diplomático ante Washington y sus socios.

Ucrania también busca tender lazos en el plano internacional
En paralelo, Zelenskyy se movió en Europa para ampliar otras alianzas. El 12 de marzo firmó en Bucarest documentos con Rumania sobre asociación estratégica, cooperación energética y producción conjunta de armamento. Luego, viajó a Francia para reunirse con Emmanuel Macron.
Esa ofensiva diplomática ocurre al mismo tiempo que Rusia recibe un alivio indirecto por la suba del petróleo. El Centro para la Investigación de la Energía y el Aire Limpio estimó que, tras el inicio de la guerra con Irán, los ingresos fósiles rusos subieron a unos 510 millones de euros diarios, un 14% por encima del promedio de febrero.
De esta forma, la discusión por los drones no se limita a una compra de armamento. Ucrania intenta mostrar que aprendió a combatir una guerra dominada por ataques masivos, baratos y persistentes, y que esa experiencia ahora puede servirle tanto para defenderse como para negociar apoyo con sus aliados.
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