El USS Nimitz (CVN-68), primer buque de su clase y uno de los portaaviones más emblemáticos de Estados Unidos, está encaminado a su baja prevista para mayo de 2026, después de 50 años de servicio. Su salida marca el final de una carrera militar excepcional y también abre una etapa técnica compleja, porque retirar de servicio a un portaaviones nuclear es un proceso muy distinto al desguace de un buque convencional. En este caso, además del retiro del casco, también se debe tener en cuenta el destino de su planta de propulsión nuclear, y el tratamiento del combustible y de las estructuras radioactivas del barco.

Para llevar a cabo este proceso, Estados Unidos cuenta con una oficina específica que se ocupa de la inactivación y disposición final de portaaviones nucleares. Sin embargo, el Nimitz será el primero de su clase en atravesar este camino, por lo que su desactivación sentará el precedente técnico y dejará lecciones aprendidas para el futuro de la flota estadounidense.
¿Cómo se desguaza un portaaviones nuclear? ¿Cuál es su parte radioactiva?
Los portaaviones nucleares operan con reactores nucleares que alimentan las plantas propulsoras. El procedimiento de retiro empieza con la inactivación del buque: se descargan materiales útiles y equipos reutilizables, se drenan circuitos de combustible, aceites, fluidos y otros sistemas de servicio, y se retiran elementos peligrosos o contaminantes que requieren tratamiento especial. En paralelo, se desenergizan instalaciones y se desmontan componentes sensibles. Luego, se avanza con el defueling, la extracción del combustible nuclear usado. En el caso del Nimitz, tras su traslado a Norfolk, el siguiente paso será remover el combustible en Newport News. Ese combustible gastado, a su vez, es gestionado por Naval Reactors en instalaciones del Idaho National Laboratory, donde se lo procesa y almacena permanentemente hasta que exista una solución de disposición final.
Una vez retirado el combustible, quedan componentes y estructuras que siguieron expuestos a radiación durante años y que requieren manejo especial. A eso se suman otros materiales complejos, como asbestos, plomo o bifenilos policlorados (PCB), que también deben controlarse bajo normas ambientales estrictas. La práctica para buques nucleares consiste en separar y acondicionar las secciones vinculadas al reactor para su transporte y disposición en sitios autorizados. Mientras tanto, el resto del casco se recicla en la mayor medida posible. En el caso del ex-Enterprise, el Departamento de Defensa ya adjudicó un contrato para su desmantelamiento completo. Ese acuerdo incluye el reciclado de materiales y envío seguro de residuos peligrosos y radiactivos de bajo nivel a instalaciones licenciadas.
En el punto de reciclado apareció la idea de reutilizar los reactores del Nimitz para alimentar centros de datos de IA. Al respecto, la empresa HGP Intelligent Energy presentó una solicitud al Departamento de Energía para redirigir dos reactores retirados hacia un proyecto en Oak Ridge, Tennessee. El argumento es que podrían aportar 450 a 520 megavatios de energía continua para infraestructura de IA. La iniciativa se presentó además en el marco del impulso que Washington le viene dando a proyectos energéticos vinculados a la inteligencia artificial.

Una segunda vida para las turbinas del Nimitz
La idea resulta atractiva porque los centros de datos de IA consumen cantidades enormes de electricidad y necesitan potencia firme, disponible las 24 horas. El Departamento de Energía viene planteando que el crecimiento de la demanda eléctrica y la competencia en IA exigen nuevas fuentes de generación. Sin embargo, entre esa necesidad y la reutilización real de reactores navales hay una distancia grande. No solo habría que desmontarlos, transportarlos y readaptarlos, sino también encajar el proyecto en marcos regulatorios civiles, de seguridad nuclear, licenciamiento, costos y responsabilidad ambiental.
Además, el modo en que históricamente trabaja EE.UU. no coincide del todo con la lógica de una central nuclear civil. Un informe de la Government Accountability Office (GAO) explicó que el enfoque naval tradicional tiende a mantener los reactores en grandes paquetes para su disposición, mientras que el desmantelamiento comercial suele segmentar componentes en piezas más pequeñas para transporte y descarte. Esa diferencia evidencia que sacar los reactores del portaaviones y ponerlos a trabajar en tierra es bastante complejo. Hoy, lo confirmado es el retiro del Nimitz, el desarme de su sistema nuclear y la salida segura de sus materiales. Lo demás, por ahora, sigue siendo una posibilidad en estudio que se confirmará, probablemente, cuando llegue mayo.
Tal vez te interese: EE.UU. quiere utilizar los reactores del portaaviones USS Nimitz para alimentar centros de datos de IA









