El cometa C/2024 E1 atraviesa actualmente el cielo del hemisferio sur con una magnitud cercana a 7,4, es decir, con un brillo aparente relativamente débil, lo que lo convierte en un objeto observable con instrumentos, aunque difícil desde ciudades. Este cuerpo, descubierto en 2024 por Kacper Wierzchoś en el Catalina Sky Survey, permite seguir en tiempo real la evolución de un visitante proveniente de las regiones más externas del Sistema Solar.
Tras su paso por el perihelio en enero de 2026, el cometa incrementó su actividad, desarrollando una coma visible en telescopios. Sin embargo, su brillo actual lo ubica fuera del alcance del ojo humano pero no imposible con un telescopio de aficionado.

Qué es un cometa y por qué se vuelve visible
Un cometa es un cuerpo compuesto principalmente por hielo y polvo que permanece la mayor parte del tiempo en regiones frías y alejadas del Sol.
A diferencia de cometas periódicos como el Halley, que regresan al interior del sistema solar en intervalos regulares, C/2024 E1 es un cometa no periódico. Su órbita altamente excéntrica sugiere que proviene de la Nube de Oort —una reserva esférica de objetos helados situada a decenas de miles de unidades astronómicas— y, tras este paso, no volverá en escalas de tiempo humanas.
Cuando estos cuerpos se aproximan al Sol, la radiación provoca la sublimación de sus hielos, liberando gas y polvo. Ese material forma una envoltura difusa llamada coma, y en muchos casos, una cola que se extiende en dirección opuesta al Sol. Además de eso, ciertas moléculas excitadas, como el carbono diatómico, pueden emitir luz verdosa, responsable del característico color de algunos cometas.
Cómo ubicarlo desde Buenos Aires
Durante los próximos días, el cometa puede intentarse observar a partir de las 08:00 p.m. (hora de Argentina), algo bajo sobre el horizonte, en dirección al oeste, en la región de la constelación de Eridanus. Sin embargo, su detección requiere planificación y condiciones adecuadas.
En primer lugar, es fundamental utilizar una aplicación de planetario como Stellarium, que permite localizar con precisión su posición noche a noche. Además de eso, se necesita un telescopio de al menos 150 mm de apertura para distinguir su coma difusa.
Desde la Ciudad de Buenos Aires, la observación con binoculares es poco probable. La contaminación lumínica y la baja altura sobre el horizonte reducen significativamente el contraste, por lo que conviene alejarse de la ciudad o buscar un lugar con cielo oscuro.
Un objeto tenue, pero científicamente relevante
Aunque no se trata de un cometa brillante, C/2024 E1 permite observar procesos fundamentales de la dinámica cometaria. Estos cuerpos preservan material primitivo del sistema solar temprano, por lo que su estudio aporta información sobre la composición original de la nube protoplanetaria. Por lo tanto, incluso observaciones modestas contribuyen a seguir la evolución de su actividad, especialmente en fases posteriores al perihelio. Además, el seguimiento continuo de estos objetos ayuda a refinar modelos sobre pérdida de masa y comportamiento orbital.
En ese contexto, este cometa no destaca por su espectacularidad, sino por la posibilidad de registrar directamente un fenómeno dinámico del Sistema Solar. Con el equipo adecuado y condiciones favorables, se convierte en un desafío observacional que conecta la práctica amateur con la investigación astronómica.
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