La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) inició un relevamiento integral para ordenar y poner al día las tareas de mantenimiento y preservación de la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP), en Neuquén. Esta inciativa se da luego de que finalizara el contrato de concesión con la Empresa Neuquina de Servicios de Ingeniería (ENSI). El objetivo es sostener la planta en condiciones seguras y operables, evitando el deterioro de equipos críticos mientras se define el camino para volver a producir. En paralelo, se avanza en la elaboración de un pliego licitatorio para encarar un proceso de modernización y reactivación para recuperar este insumo nuclear fundamental.

La PIAP no produce desde 2017 y, desde entonces, solo se realizan tareas destinadas a preservar instalaciones industriales complejas. La situación se volvió más sensible en los últimos meses por la transición contractual. Así fue que, en enero, autoridades nacionales y provinciales visitaron la planta y definieron un plan de acciones. La CNEA asumirá el mantenimiento con personal propio, mientras prepara una licitación abierta para el revamping de la instalación.
¿Qué es y para qué sirve el agua pesada?
El agua pesada es agua en la que el hidrógeno común está reemplazado por deuterio: en vez de ser H₂O, es D₂O. En algunos reactores nucleares, se usa como moderador y refrigerante porque frena neutrones sin absorberlos tanto como el agua liviana. Esa propiedad permite operar reactores que usan uranio natural, como los del parque nuclear argentino. Por eso, para centrales como Atucha I, Atucha II y Embalse el agua pesada es fundamental. De hecho, la planta neuquina fue concebida para abastecer esa necesidad y también para competir en mercados externos. Tal es así que su capacidad llegó a ubicarse entre las más altas del mundo, con unas 200 toneladas anuales.
En cuanto al revamping que se proyecta llevar a cabo, se trata de una modernización integral, actualización tecnológica y recuperación de equipos para que la planta vuelva a operar con confiabilidad y costos controlados. Esencialmente, la CNEA busca mantener el activo lejos del punto de no retorno, cuando la degradación mecánica vuelve muy difícil la recuperación.
El nuevo esquema también reordena roles con ENSI, la sociedad estatal vinculada a la operación de la PIAP. Ese organismo está integrado mayoritariamente por la Provincia de Neuquén con participación de la CNEA, y su situación societaria y contractual viene siendo parte de las negociaciones.
El potencial exportador de la PIAP
A nivel internacional, el agua pesada tiene un mercado chico, pero sensible a cambios de demanda y oferta. Fuentes del sector y documentos técnicos locales vienen señalando que, además del uso nuclear, aparecieron aplicaciones y expectativas industriales que pueden empujar la demanda. En Neuquén, por ejemplo, se mencionó el interés de compañías internacionales como señal de que puede existir un negocio exportador si la PIAP vuelve a producir.
Tal vez te interese: La CNEA define un plan para reactivar la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP)












Muy importante toda la información.