La escalada entre Estados Unidos, Israel e Irán se convirtió en un conflicto con ataques dentro del territorio iraní. En ese contexto, EE.UU. volvió a apoyarse en un sistema que usa desde hace décadas para atacar a larga distancia: el misil de crucero Tomahawk. Se trata de un arma diseñada para atacar objetivos en tierra con precisión desde buques o submarinos, y que permite iniciar operaciones sin enviar aviones tripulados a las zonas con mayor densidad de defensas antiaéreas.

Según el Comando Central de EE.UU. (CENTCOM), la operación, llamada oficialmente Operation Epic Fury, apuntó a nodos de mando y control de la Guardia Revolucionaria, defensas antiaéreas, sitios de lanzamiento de misiles y drones, y aeródromos. En paralelo, Irán respondió con oleadas de misiles y drones contra bases y objetivos asociados a Estados Unidos y sus aliados en la región, entre los que se mencionan Kuwait, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin.
Características técnicas y capacidades
El RGM-109 Tomahawk es un misil de crucero subsónico de ataque a tierra, diseñado para volar a baja altura y seguir rutas evasivas. Con una longitud de 6,1 metros con booster, un diámetro de 0,52 metros y una masa de 1.315 kg, tiene un alcance de 1.600 km, y es capaz de portar una carga explosiva de más de 100 kg, con ojivas unitarias de 450 kg. Las variantes modernas, Block IV/V, emplean navegación inercial y GPS con sistemas de comparación de terreno e imágenes, que lo ayudan a corregir su trayectoria durante el vuelo. El Block IV, además, se puede reprogramar en vuelo por enlace satelital para redirigirlo a coordenadas nuevas o a objetivos alternativos, y puede incluso merodear sobre una zona si el blanco cambia o aparece una oportunidad.
El Tomahawk vuela a Mach 0,74 (880 km/h), y se propulsa con un turbofán de la familia Williams F107/F415 y un booster sólido para lanzamiento. En términos de potencia, y como referencia, la familia F107 reporta valores del orden de 315 kg de empuje en la variante WR-402.
Actualmente, los misiles Tomahawk son empleados por la Armada de EE.UU. para ejecutar operaciones de ataque terrestre desde buques y submarinos. En particular, son lanzados desde sistemas VLS (buques de superficie) o TTL (submarinos). Su uso en la Operación Epic Fury buscó alcanzar a blancos fijos desde plataformas navales fuera del alcance inmediato de amenazas. En esta ofensiva se reportó el lanzamiento de Tomahawk desde destructores, como parte del primer golpe junto con aviones y drones.

Un sistema de defensa consolidado
El Tomahawk no es novedad de la defensa norteamericana: llevan más de 40 años en servicio y 35 años de combate comercial. Si bien se han ido mejorando e incorporando nuevas variantes con el paso de los años, estos misiles constituyen un sistema de defensa maduro que permite atacar con profundidad y controlando el ritmo. En este caso, además, le permite a la Casa Blanca atacar sin desplegar fuerzas terrestres, mientras el misil neutraliza potenciales amenazas con un perfil de riesgo relativamente menor para sus operadores.
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