SpaceX volvió a agitar el calendario de su megacohete Starship con publicaciones en X que reavivaron las especulaciones sobre el Vuelo 12. La compañía apunta una nueva ventana de lanzamiento en marzo de 2026, que incluirá el debut de la versión 3 (V3) del sistema.

El contexto inmediato es que Starship viene de una racha de pruebas que, al menos en términos de objetivos de demostración, mostró mejoras importantes. Entre los últimos hitos del sistema se destacan las maniobras de recuperación del propulsor y reencendidos en vuelo para validar perfiles cercanos a una misión operativa. Ese progreso es el piso operativo sobre el que SpaceX cimentará su proximo avance: una arquitectura más grande y potente, con motores y sistemas validados para aumentar la capacidad de carga y sostener campañas de vuelo más frecuentes.
El vuelo 12
El Flight 12 sería el estreno de Starship V3, una versión más alta y con mayor capacidad, asociada a la llegada de motores Raptor 3. SpaceX apunta a una Starship V3 de 124,4 metros de altura y con capacidad de más de 100.00 kg a órbita terrestre baja (LEO). En paralelo, la compañía también trabaja sobre la infraestructura en Starbase, incluyendo trabajos y pruebas de sistemas en plataforma, necesarias para soportar el ritmo de carga criogénica, supresión acústica/térmica y operaciones en tierra.
En lo que respecta al cronograma, no depende solo de la ingeniería de SpaceX. La FAA debe habilitar las modificaciones de licencia y condiciones operativas para nuevas trayectorias y perfiles de misión previo al vuelo. En febrero de 2026, la FAA publicó una Evaluación Ambiental (Tiered EA) vinculada a trayectorias adicionales y perfiles de retorno. Allí, aclaró que completar la revisión ambiental no garantiza la aprobación final. En ese contexto, SpaceX igualmente necesita una modificación de su licencia de operador que cumpla requisitos de seguridad, riesgo y otros criterios regulatorios.
Mientras tanto, la expectativa por el vuelo 12 aumenta. Después de los últimos dos éxitos en los vuelos de prueba 10 y 11, se espera que SpaceX pueda empezar a demostrar, de manera consistente, los bloques tecnológicos que necesita para sus objetivos de mayor escala. En esa lógica, el salto a V3 busca probar una hoja de ruta agresiva, mientras obliga a que plataforma, vehículo, motores y regulación se alineen para que Starship deje de ser una secuencia de pruebas espectaculares y empiece a comportarse como un sistema operable.
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