El Centro Aeroespacial Alemán (DLR) anunció que finalizó con éxito las pruebas de vibración de las patas de aterrizaje del demostrador Callisto, un vehículo experimental para validar tecnologías de reutilización en cohetes. Los ensayos se realizaron en las instalaciones de la compañía ATLAS EMS en Bremen, y constituyen un paso clave antes de integrar hardware que debe sobrevivir tanto al lanzamiento como al retorno y el aterrizaje. La campaña se enmarca en el programa trinacional con las agencias espaciales francesa CNES (Centre National d’Études Spatiales) y japonesa JAXA (Japan Aerospace Exploration Agency), para madurar un concepto de etapa que despega y aterriza en vertical.

Callisto no es un cohete operativo, sino un banco de pruebas para probar los sistemas de diseño y control necesarios para desarrollar un lanzador reutilizable. En ingeniería aeroespacial, una vez que los demostradores logran validar sistemas con un nivel de madurés seguro y confiable, se pasa al modelo del cohete real. CNES describe a Callisto como un vehículo completamente reutilizable, que se enmarca dentro de la tendencia global empujada por norteamérica hacia la reutilización como cimiento de las capacidades de acceso al espacio modernas.
Callisto, el demostrador reutilizable
Las patas de aterrizaje son un subsistema crítico porque conectan dos mundos de cargas extremas. Por un lado, el ambiente vibratorio del lanzamiento, con una excitación mecánica intensa y de amplio espectro. Y, por otro, el impacto final de un aterrizaje controlado donde el tren debe absorber energía y mantener estabilidad. DLR explica que estos ensayos sirven para simular vibraciones de lanzamiento, contrastar cálculos y modelos y calificar componentes bajo estándares de prueba aeroespaciales.
El demostrador Callisto está concebido como una etapa VTVL (vertical take-off, vertical landing), que utiliza propelentes criogénicos –oxígeno e hidrógeno líquidos. En lo que respecta a la secuencia de vuelo, combina fases propulsadas y no propulsadas: reencendido del motor, cambios de actitud, guiado durante el pasaje de régimen supersónico a subsónico con superficies aerodinámicas y, finalmente, un reencendido para frenar y aterrizar suave. El plan apunta a realizar múltiples misiones con el mismo vehículo para iterar, medir desgaste y afinar procedimientos de preparación entre vuelos.
Calendario y contexto internacional
Sobre el calendario, la página de CNES, actualizada en abril de 2025, todavía ubica el primer vuelo en 2026. Sin embargo, en documentación y coberturas recientes del ecosistema espacial europeo señalan que el debut se corrió y se espera para 2027.
En el tablero internacional, Callisto es una pieza más de la carrera europea por dominar la reutilización con tecnología propia. Europa está explorando rutas en paralelo, desde demostradores como Themis/Prometheus hasta propuestas comerciales como MaiaSpace. Esa competencia funciona como catalizador, acelerando pruebas y empujando a transformar prototipos en sistemas operables. En ese marco, validar en tierra componentes críticos como las patas de aterrizaje es un paso necesario para que la reutilización sea repetible, segura y económicamente viable.
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