La empresa japonesa ispace, una de las apuestas privadas más importantes de Asia para llegar a la Luna, está teniendo inconvenientes en el cronograma de sus próximas misiones. En particular, el desarrollo de su nuevo motor VoidRunner está yendo más lento de lo previsto. La compañía reconoció que todavía no alcanza los niveles de empuje y eficiencia requeridos y que, si no logra solcionar el problema a tiempo, podría volver a cambiar de motor. La decisión afecta de lleno a Estados Unidos, porque VoidRunner sería el propulsor del alunizador APEX 1.0 que ispace desarrolla para una misión lunar contratada dentro del programa comercial de la NASA.

Ilustración conceptual del módulo de alunizaje APEX 1.0 de ispace-U.S. en la superficie de nuestro satélite natural. Crédito: ispace.

La NASA impulsa la iniciativa CLPS (Commercial Lunar Payload Services) para comprar a empresas privadas servicios de entrega de instrumentos científicos a la Luna. La idea es reducir el riesgo que toma la agencia espacial y aprovechar contratos más ágiles que los de las misiones tradicionales. En ese marco, ispace-U.S. y Draper llevarán cargas de la NASA al lado oculto de la Luna, destino exigente por comunicaciones y geometría de descenso. Ese vuelo es el que ispace identifica como Mission 3.

El VoidRunner, segundo motor de APEX 1.0

El plan original era que la filial estadounidense de ispace desarrolle el módulo lunar APEX 1.0 con un motor de Agile Space Industries. Sin embargo, en mayo de 2025, la compañía anunció un cambio de solución, también de la mano de Agile, que introducía al actual propulsor VoidRunner. En ese momento, ispace explicó que el cambio obligaba a retocar el diseño del alunizador, empujando el lanzamiento hacia 2027, en lugar de 2026.

Lo nuevo es que en los resultados del tercer trimestre fiscal, presentados este febrero, la empresa admite que aún no logró el rendimiento objetivo. Además, agrega que apareció una modificación necesaria en la “arquitectura de propelente”, lo que requiere más iteraciones de desarrollo y riesgo de cronograma.

Al respecto, el CFO Jumpei Nozaki señaló que el desarrollo está demorando en alcanzar los niveles requeridos de empuje y eficiencia de combustible. En un alunizador, el empuje es fundamental para controlar la velocidad y el perfil de frenado, mientras que la eficiencia del motor determina cuánta reserva de propelente y margen de masa queda disponible para completar la maniobra. La compañía no detalló públicamente la falla puntual, pero sí admitió que si no encuentra solución, analizará cambiar nuevamente a un motor alternativo.

En paralelo, el CEO Takeshi Hakamada remarcó que Agile trabaja con ciclos rápidos de rediseño y pruebas, incluyendo manufactura 3D y ensayos de hot-fire. Además, aclaró que ispace está enviando ingenieros para trabajar codo a codo y monitorear el avance.

Render del alunizador APEX 1.0 de ispace-U.S. (equipo Draper e ispace) para una entrega de cargas de la NASA en la cara oculta de la Luna, dentro del programa CLPS. Crédito: Draper.

Una piedra en el cronograma lunar de Japón

Si VoidRunner se atrasa o se reemplaza otra vez, Mission 3 puede volver a atrasarse. Ese cambio en el cronograma también afectaría en Mission 4, que usaría un alunizador Series 3 desarrollado por ispace en Japón e incorporaría el mismo motor. Hoy, Mission 4 figura para 2028, pero su calendario queda atado a cómo se resuelva la maduración del sistema de propulsión.

Por su parte, ispace ya siente el impacto de las demoras. La compañía recortó su previsión de ingresos por proyectos para el año fiscal que cierra en marzo de 2026, de US$ 64,5 a 38,7 millones, y señaló que el desplazamiento de cobros ligados a Mission 3 fue un factor central.

La advertencia también se lee a la luz de un historial reciente duro. En junio de 2025, el alunizador Resilience, parte de la Mission 2, se estrelló contra la superficie lunar. La compañía le atribuyó luego la causa a una anomalía del Laser Range Finder durante el descenso, un sensor que estima la distancia al suelo. Ese antecedente no explica el problema actual, pero sí subraya la razón por la que el propulsor y todos los componentes del alunizador deben cumplir los requerimientos a rajatabla: el tramo final de descenso es implacable y el margen de error es mínimo.

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