La empresa china Beijing Interstellar Glory Space Technology Ltd., conocida como iSpace, anunció una financiación por US$ 729 millones para impulsar su desarrollo de lanzadores reutilizables. Este financiamiento llega después de otro de US$ 101,5 millones en septiembre de 2025, y constituye la mayor ronda obtenida por una startup china de lanzadores.

En los últimos años, Beijing colocó al sector espacial comercial dentro de sus prioridades de desarrollo de alta tecnología, y eso se refleja en la naturaleza de los inversores que participaron. Según el comunicado de la compañía, el financiamiento reúne un “sindicato híbrido” que combina fondos industriales gubernamentales, inversores estratégicos vinculados al Estado, vehículos de inversión municipales y provinciales, y capital privado. En otras palabras, no es solo una apuesta empresarial, también es una señal política e industrial sobre hacia dónde quiere empujar China su capacidad de acceso al espacio.
Una apuesta por la reutilización de cohetes
En lo concreto, iSpace planea usar el dinero para acelerar el desarrollo y la comercialización de sus cohetes reutilizables a metano y oxígeno líqudo, una combinación de propelentes asociada a la nueva generación de lanzadores por su eficiencia y potencial de reutilización. La firma también busca avanzar con un esquema operativo “lanzamiento en tierra, recuperación en el mar”, que requiere infraestructura compleja. Desde bancos de prueba para motores y líneas de producción, hasta sistemas marítimos de recuperación e integración con el sitio de lanzamiento. Además, anunció que ampliará capacidad de ensamblaje final y pruebas integradas, y que expandirá su huella industrial en regiones como Beijing, Shaanxi, Hainan, Sichuan y Guangdong.
El programa central de esta etapa es el Hyperbola-3, su primer cohete de propelentes líquidos. iSpace venía trabajando con la idea de un vuelo de prueba en 2025, y en semanas recientes habría realizado verificaciones de fit check en el Centro de Lanzamiento Espacial Comercial de Hainan, además de una prueba criogénica estática de la segunda etapa. Sin embargo, en el anuncio de financiamiento no se incluyó un calendario para el primer lanzamiento.
Primeros pasos hacia la reutilización
La idea del Hyperbola-3 es recuperar y reutilizar la primera etapa del lanzador. De hecho, la compañía ya empezó a construir el ecosistema alrededor de esa recuperación. En agosto de 2025 presentó lo que describió como el primer “barco de recuperación de cohetes” del país, llamado Interstellar Return. Mide 100 metros de largo por 42 de ancho y está diseñado para recuperar la primera etapa del Hyperbola-3, aunque también podría adaptarse para otros cohetes reutilizables medianos o grandes. En estimaciones citadas por la propia empresa, el Hyperbola-3 tendría dos etapas, 69 metros de altura y una capacidad de carga de 8.500 kg a órbita terrestre baja (LEO) en modo reutilizable, o 13.400 kg a LEO en modo descartable.
El contraste es que iSpace llega a esta ronda récord con un historial mixto en vuelos. Fue la primera firma comercial china en alcanzar órbita, en julio de 2019, con el cohete sólido Hyperbola-1. Pero desde entonces ese lanzador voló solo siete veces más, con un saldo de cuatro fallas significativo. En el mercado espacial, la confianza se construye con cadencia y confiabilidad. Si bien el capital puede acelerar el desarrollo, la validación final ocurre en plataforma, vuelo tras vuelo.

El nuevo estándar de lanzamiento
La apuesta de iSpace también debe leerse dentro de una competencia feroz entre startups chinas por dominar el “nuevo estándar” del lanzamiento: cohetes medianos, parcialmente reutilizables y fabricados en serie. LandSpace, una de las pioneras del sector privado, ya voló el Zhuque-2 (methalox) y desarrolla el Zhuque-3, cuyo debut en diciembre de 2025 incluyó el primer intento chino de recuperación orbital de un booster. Galactic Energy, por su parte, consolidó su cohete sólido Ceres-1 y prepara los Pallas-1 y Pallas-2 (queroseno/oxígeno líquido) con ambiciones de reutilización. Y hay más jugadores empujando, entre los que se encuentran Space Pioneer, Orienspace, Deep Blue Aerospace y nuevos entrantes.
Detrás de esta carrera hay un cliente implícito: el despliegue masivo de satélites. Varias de estas empresas apuntan a contratos para lanzar cargas vinculadas a constelaciones chinas, en particular Guowang y Qianfan, proyectos que demandan muchos lanzamientos y favorecen a quien tenga ritmo industrial.
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