El cierre caótico del espacio aéreo de El Paso, en la frontera con México, volvió a poner a los drones narco en el centro de una discusión de seguridad, política y tecnología. Funcionarios de Estados Unidos dijeron primero que el cierre se debió a una incursión de un dron de un cártel mexicano. Pero, horas más tarde, aparecieron versiones que apuntan a otra causa: una prueba de un sistema láser antidrones cerca del aeropuerto.

El Paso es una ciudad fronteriza de Estados Unidos, que está pegada a Ciudad Juárez por el lado Mexicano. En particular, el aeropuerto es un nodo de tráfico comercial y de vuelos en una zona donde los drones cruzan la frontera con frecuencia. En 2024, el comandante de NORAD (North American Aerospace Defense Command)/USNORTHCOM (United States Northern Command) sostuvo que los cruces de drones superan los 1.000 al mes en la frontera sur.

Sistema de defensa antidrones de energía dirigida LOCUST de AeroVironment.

Lo nuevo, esta vez, no fue la incursión de un dron. El problema fue, de hecho, la contra medida: el uso de un láser antidrones es más peligroso para la aviación civil que para el intruso. Según reportes, el despliegue de un láser de alta potencia, el sistema LOCUST de AeroVironment llevó a la FAA (Federal Aviation Administration) a cerrar el espacio aéreo por ocho horas.

Los drones mexicanos, y el sistema que busca derrivarlos

Los carteles mexicanos suelen usar drones comerciales baratos y fáciles de conseguir, modificados manualmente para tareas simples pero efectivas. En la frontera se los asocia sobre todo a vigilancia para detectar patrullas y a airdrop de paquetes. En otras zonas de México, mientras tanto, se registraron ataques con cargas explosivas lanzadas desde drones.

Sin embargo, expertos remarcan una diferencia clave. En suelo estadounidense, se habla de incursiones, no de ataques. Además, sostienen que no hay antecedentes de un ataque de cártel con dron en EE.UU.

La variante antidrones que apareció en El Paso es el sistema láser LOCUST de AeroVironment de 20 kW de potencia. Estos sistemas buscan bajar el costo por intercepción frente a misiles o municiones, y funcionan dañando el dron con un haz de energía, que calienta y degrada sus componentes. En particular, estos sistemas son del tipo line-of-sight, lo que implica que solo puede actuar sobre un blanco si “lo ve” directamente. Así, el rayo necesita mantener apuntado el objetivo durante un tiempo breve, apoyándose en sensores de detección, seguimiento y control de apuntado. Para ello, se utilizan beam directors (conjunto óptico de puntería), que se integran junto con el láser en una arquitectura modular, que se puede montar sobre plataformas terrestres o sistemas móviles tipo JLTV (Joint Light Tactical Vehicle) de las Fuerzas Armadas.

A pesar de ser una solución viable y económica, uno de los problemas de operar un láser potente cerca de corredores aéreos civiles es que exige análisis de seguridad, coordinación y procedimientos estrictos, puesto que puede interferir con la operación de aviones comerciales, helicópteros sanitarios y aproximaciones instrumentales.

Joint Light Tactical Vehicle (JLTV) con el láser antidrones LOCUST. AeroVironment pensó al sistema LOCUST como una plaforma tipo paquete que pueda incorporarse por módulos sobre vehículos del Ejército.
Joint Light Tactical Vehicle (JLTV) con el láser antidrones LOCUST. AeroVironment pensó al sistema LOCUST como una plaforma tipo paquete que pueda incorporarse por módulos sobre vehículos del Ejército. Crédito: AeroVironment.

El cruce de las autoridades mexicanas y un contexto más profundo

Luego del evento, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirmó que no había información sobre drones en la frontera, y pidió explicaciones a EE.UU. Según la Casa Blanca, el presidente Donald Trump ha definido “dejar todas las opciones sobre la mesa” y no descartar ninguna respuesta, si la amenaza lo amerita.

En Washington, la discusión sobre los drones fronterizos no es nueva. En una audiencia del Senado, en julio de 2025, el director del programa antidrones del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Steven Willoughby, advirtió que “es cuestión de tiempo” para que EE.UU. sea atacado en la región fronteriza, y describió el uso de drones tanto para vigilancia como para ataques con cargas. Para especialistas mexicanos, en cambio, ese relato puede funcionar como narrativa útil si la administración busca justificar una postura más dura o acciones unilaterales.

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