Entre el 6 y el 8 de febrero de 1965, una operación científica argentina coordinó lanzamientos simultáneos de cohetes meteorológicos Gamma-Centauro desde la Base Antártica Matienzo y desde el CELPA Chamical, en La Rioja. El objetivo fue medir radiación cósmica, comparando dos puntos separados por miles de kilómetros.

La Dirección de Estudios Históricos de la Fuerza Aérea Argentina resume la operación, la finalidad y el esquema de disparo simultáneo. Además, agrega que esa experiencia convierte a la Argentina en la tercera nación en realizar una medición de radiación cósmica de este tipo, detrás de Estados Unidos y la Unión Soviética.
Adicionalmente, el Museo Nacional de Aeronáutica detalla el traslado de personal y material del IIAE (Instituto de Investigaciones Aeronáuticas y Espaciales) hacia la base antártica y consigna nombres de tripulación y responsables del proyecto.
Una misión, dos lanzamientos en simultáneo
Los dos cohetes Gamma-Centauro se lanzaron a una distancia de 3.900 kilómetros, uno desde Matienzo y otro desde Chamical. El fundamento de lanzarlos en simultáneo es que la radiación cósmica que llega a la atmósfera puede variar con la latitud, la altura y las condiciones del entorno. Por eso, medir en paralelo desde un punto continental y otro antártico permite comparar registros bajo condiciones geográficas muy distintas, usando un mismo tipo de vehículo suborbital para llevar instrumentos durante unos minutos a la alta atmósfera y recuperar datos.
En paralelo, circulan versiones no oficiales que proponen que se habrían lanzado tres cohetes desde cada sitio, en lugar de uno solo. Otro dato no confirmado es que los cohetes habrían alcanzado un apogeo entre los 40 y 45 km de altitud.

La Fuerza Aérea, sentando las bases para el ecosistema tecnológico y espacial del futuro
En retrospectiva, la Operación Matienzo no fue solo un experimento, sino una señal temprana de que Argentina podía hacer ciencia de frontera con infraestructura propia y en escenarios extremos. Coordinar lanzamientos simultáneos entre Antártida y el continente, con instrumentación científica y logística antártica era una combinación poco común incluso para países con programas desarrollados.
Ese tipo de campañas se inscribe en una época de tracción espacial más grande. En 1961, el Estado ya armaba una arquitectura institucional para empujar investigación espacial y atmosférica, a través de la CNIE (Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales).
En paralelo, el país empezó a encadenar desarrollos y campañas que hoy suenan adelantadas para la región. Por ejemplo, la CNIE impulsó estudios atmosféricos en el hemisferio sur con cohetes y globos estratosféricos. Además, en los 60 y 70 se consolidó una familia de cohetes sonda, los Orión, Canopus, Rigel y Castor, con lanzamientos desde Chamical. Todo esto se sumana a iniciativas internacionales de formación técnica, como un curso de investigación espacial dictado por especialistas de la NASA en Bariloche.
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