El Pentágono y los contratistas del programa Golden Dome están evaluando interceptores basados en el espacio no solo para derribar misiles en su fase inicial, sino también durante el tramo medio de vuelo. La idea promete ampliar el tiempo disponible para interceptar, pero a la vez arrastra problemas y, fundamentalmente, aumenta el costo del sistema.

Anuncio oficial del Golden Dome en la Casa Blanca, el 20 de mayo de 2025.

Según un análisis de Defense One, la idea original que planteaba escalar la defensa al espacio se fundamentaba en interceptar durante la fase inicial, cuando el misil recién está despegando y no ha liberado señuelos. El nuevo enfoque, sin embargo, propone usar interceptores orbitales también para la fase media, es decir, cuando la ojiva ya viaja por el espacio. Sin embargo, en ese escenario, distinguir la amenaza real de los señuelos sigue siendo el talón de Aquiles de la defensa antimisiles.

El problema de discriminación

Para entender el problema, pensemos en el sistema actual de Estados Unidos. El Ground-based Midcourse Defense (GMD) cuenta con 44 interceptores terrestres desplegados en Alaska y California, y está pensado para atacar una ojiva durante los 30 minutos en que cruza el espacio rumbo a su objetivo.

El asunto es que, para distinguir un señuelo de una ojiva, los sistemas de defensa antimisiles analizan fundamentalmente sus trayectorias. Sin embargo, en el vacío, señuelos livianos y ojivas pesadas siguen trayectorias similares, dificultando identificar al blanco verdadero. En este contexto, se interpreta que si un adversario puede fabricar un misil de largo alcance y una ojiva nuclear, también puede fabricar contramedidas. Y ese desafío técnico lleva décadas sin resolverse.

De ahí surge la idea de focalizar la defensa a la fase inicial de lanzamiento. Si el interceptor llega cuando el misil todavía está acelerando, antes del despliegue de señuelos, se evita el problema de discriminación. Pero esa ventana dura apenas unos tres minutos. Para cubrir todos los paises enemigos, los interceptores deberían estar lo suficientemente cerca de cada zona potencial de lanzamiento. En la práctica, eso solo se logra poniéndolos en órbita. El problema es que los satélites no quedan fijos en el cielo, por lo que se necesitaría una densidad enorme de interceptores para que no queden huecos en el sistema.

De hecho, segun el análisis, para asegurar que al menos dos interceptores puedan alcanzar un misil durante esos minutos, harían falta varios miles de satélites interceptores en órbita. Y ante un ataque masivo de una potencia como Rusia o China, el tamaño de la constelación se volvería gigantesco e impagable.

Además, durante la Guerra Fría, EE.UU. y la Unión Soviética demostraron que es posible reducir los tiempos de impulso en misiles de combustible sólido. Si Washington desplegara un sistema espacial para interceptar en fase inicial, es esperable que países ememigos busquen recortar ese tiempo para volver inviable la intercepción temprana.

La solución propuesta: interceptores midcourse

Con esos límites sobre la mesa, aparecen los interceptores orbitales para midcourse como alternativa. Ahí la ventana de oportunidad sería mayor, del orden de los 15 minutos, permitiendo espaciar más los satélites interceptores. Pero entonces se vuelve al problema inicial: en fase media, las contramedidas ya están desplegadas, lo que complica nuevamente distinguir una ojiva real de un señuelo.

En paralelo, intentar derribar tanto ojivas como señuelos implicaría multiplicar los interceptores necesarios, aumentando la complejidad y el costo del sistema. A eso se suma un factor económico estructural: una defensa midcourse en órbita no se paga una sola vez. Los satélites tienen vida útil limitada, que depende de la altitud, y habría que reemplazarlos cada una década.

En ese marco, el Pentágono podría terminar gastando sumas enormes para volver al punto de partida, con una defensa midcourse vulnerable a señuelos. El riesgo es caer en arreglos muy costosos que no resuelven el núcleo del problema: la capacidad de identificar de forma confiable qué objeto es la amenaza real cuando el misil ya está en el espacio.

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