Soldados rusos se rindieron ante un robot terrestre ucraniano en el frente de Lyman

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UGV Droid TW-7.62. Noviembre 2025. Créditos de la foto: DevDroid
UGV Droid TW-7.62. Noviembre 2025. Créditos de la foto: DevDroid

Un vehículo terrestre no tripulado (UGV) ucraniano, armado y operado a distancia, capturó a tres militares rusos durante una misión de combate. El episodio, difundido con video por la empresa DevDroid y replicado por medios internacionales, expone hasta qué punto Ucrania está trasladando funciones tradicionalmente “infantería-dependientes” (como tomar prisioneros) hacia sistemas robóticos en primera línea, en una guerra cada vez más dominada por sensores, drones y guerra electrónica.

UGV Droid TW-7.62 captura a tres soldados rusos. Enero de 2026. Créditos de la foto: DevDroid
UGV Droid TW-7.62 captura a tres soldados rusos. Enero de 2026. Créditos de la foto: DevDroid

El hecho central ocurrió en la dirección de Lyman, donde el UGV Droid TW-7.62, montado sobre la plataforma NUMO, habría intervenido en una operación que terminó con la rendición de tres soldados rusos, sin exposición directa de personal ucraniano. En el material divulgado se observa una secuencia de rendición guiada por el sistema en el terreno, en un formato que rompe un umbral simbólico: el contacto “cara a cara” ya no requiere un captor humano.

De acuerdo con UNITED24 Media, el Droid TW-7.62 es un UGV de reconocimiento y ataque adaptado para portar una ametralladora PKT de 7,62 mm, con asistencia de computadora balística y “elementos” de inteligencia artificial orientados a detección y seguimiento de blancos bajo supervisión remota. En paralelo, la nota remarca que la operación se atribuye a la 3ª Brigada de Asalto en el sector de Lyman, un área donde la presión táctica rusa y la densidad de drones hacen especialmente costosa cualquier aproximación de infantería.

El episodio no aparece aislado dentro de una tendencia: el frente ucraniano viene experimentando un desplazamiento acelerado hacia sistemas no tripulados para tareas de alto riesgo. A comienzos de enero, por ejemplo, Ukrainska Pravda reportó una operación del 3º Cuerpo en la que un sistema robótico terrestre llevó explosivos hasta una posición rusa y permitió ejecutar el ataque sin exposición directa, subrayando el peso creciente de estas plataformas en acciones ofensivas y de interdicción.

(1) DevDroid LLC en X: “Якщо ви задавались питанням, чий ударний НРК взяв в полон трьох військових рф, то це наш Droid TW-7.62😎🔥 https://t.co/ATTFbIbS0r” / X

Una superioridad que ya no es “solo drones”

La guerra en Ucrania suele leerse desde la óptica de los drones aéreos, pero el salto hacia UGVs agrega una capa distinta: persistencia en terreno, capacidad de cargar, arrastrar, evacuar y, cada vez más, de proveer fuego o ejecutar acciones de contacto bajo control remoto. La propia dinámica del frente, con zonas de destrucción donde cualquier vehículo o grupo detectado puede ser atacado rápidamente, empuja a reemplazar presencia humana por plataformas “atributibles” y relativamente baratas.

En esa línea, un reporte de Jamestown Foundation sostiene que Ucrania se convirtió en líder mundial en vehículos terrestres no tripulados, con un ecosistema que ya produce la gran mayoría de las plataformas que utiliza: el texto cita que el 99% de los UGVs empleados provienen de fabricantes ucranianos, con decenas de empresas y centenares de modelos en desarrollo y despliegue. El argumento de fondo es estratégico: la industria local, acoplada al feedback del frente, acelera ciclos de adaptación que en programas tradicionales llevan años.

UGV Droid TW 12.7. Crédito: DevDroid LLC
UGV Droid TW 12.7. Crédito: DevDroid LLC

A la vez, el volumen importa. Jamestown menciona planes ucranianos para desplegar miles de UGVs e integrar estos sistemas en unidades de mayor escala, con un proceso de institucionalización que acompaña la creación y expansión de estructuras dedicadas a lo no tripulado. Esa masificación no solo busca “innovar”, sino sostener la guerra reduciendo exposición humana en misiones repetitivas, peligrosas o de contacto directo.

En el mismo sentido, el peso de lo no tripulado ya domina la métrica cotidiana del combate. Business Insider citó declaraciones del presidente Volodímir Zelenski señalando que más del 80% de los impactos contra fuerzas rusas se estarían realizando mediante drones, y que Ucrania habría golpeado centenares de miles de objetivos con estas plataformas durante 2025, en un esquema donde registrar el impacto también alimenta sistemas de evaluación y reposición. El UGV que toma prisioneros se inserta en esa lógica: automatizar el riesgo, registrar el resultado, y sostener la presión operacional.

Rendición remota, moral y reglas del juego

Que un robot acepte una rendición no es un detalle anecdótico: toca el corazón de la guerra terrestre. En un frente saturado por drones FPV, francotiradores, minas y sensores, acercarse físicamente a un enemigo que “se rinde” puede ser una trampa mortal. La rendición mediada por un UGV reduce ese riesgo y, al mismo tiempo, habilita un mecanismo de captura bajo vigilancia, sin exponer a los captores a un último acto de violencia.

También opera sobre la moral. La presencia de sistemas que no sienten dolor ni temor, y que pueden sostener una posición o un contacto sin “coste humano” inmediato, altera la percepción del desgaste. En términos estratégicos, Ucrania busca convertir la superioridad en sistemas no tripulados en una ventaja acumulativa: menos bajas propias, mayor presión constante, y capacidad de convertir episodios tácticos (una captura) en señal operacional (la línea está “robotizada”).

24.ª Brigada Mecanizada. Crédito: Ministerio de Defensa de Ucrania
24.ª Brigada Mecanizada. Crédito: Ministerio de Defensa de Ucrania

El punto de tensión es hacia dónde escala este modelo. Hoy, muchos de estos UGVs siguen siendo teleoperados y dependen de enlaces que pueden degradarse por interferencia, jamming o destrucción de antenas. Pero la incorporación de automatizaciones parciales, como detección y seguimiento, empuja un debate inevitable: qué grado de autonomía se tolera en sistemas armados en contacto con fuerzas enemigas, y cómo se encuadra eso en reglas de enfrentamiento y derecho internacional humanitario.

Para un conflicto que ya es laboratorio global, el video en Lyman deja una conclusión difícil de ignorar: la robotización ya no es “apoyo”, sino interacción directa con el enemigo. Si este patrón se vuelve rutina, capturar, custodiar, evacuar y sostener fuego desde plataformas terrestres, el umbral de lo que entendemos como combate terrestre puede desplazarse más rápido de lo que las doctrinas occidentales están acostumbradas a procesar.

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