
La Fuerza Espacial de Estados Unidos (USSF) se prepara para seleccionar en marzo a los primeros fabricantes de satélites para RG-XX, un programa de adquisición con el que busca desplegar una nueva capacidad de vigilancia y reconocimiento en órbita geoestacionaria (GEO). La iniciativa apunta a cambiar cómo el Pentágono compra algunos de sus satélites más sensibles, priorizando ofertas comerciales frente a diseños militares “a medida”.

Según el Space Systems Command (SSC), RG-XX funcionará como un caso de prueba de la estrategia commercial first: sumar más proveedores, comprar más rápido y poder actualizar los satélites con mayor frecuencia. Para ello, el SSC ya emitió una convocatoria bajo un contrato IDIQ (indefinite delivery, indefinite quantity), que permite elegir a varias empresas y luego encargar satélites en tandas mediante órdenes de trabajo.
Un plan para reemplazar a GSSAP
El objetivo del plan es reemplazar a GSSAP, la constelación actual de space domain awareness o “conciencia del dominio espacial”. Se trata de una serie de satélites que operan en órbita geoestacionaria (GEO), a 36.000 km de altura, y le brindan a Estados Unidos la capacidad de saber qué hay en el espacio. En particular, sirven para detectar, seguir y caracterizar otros satélites u objetos en esa región. El concepto es que en GEO orbitan muchos satélites comerciales y militares críticos, y EE.UU. quiere tenerlos vigilados.
Sin embargo, los ejemplares que integran la constelación son unas pocas plataformas “hechas a medida” y muy costosas. Lo que busca la Fuerza Espacial es pasar a una arquitectura más proliferada, con mayor cobertura y resiliencia.
El lanzamiento de este programa de adquisición se da mientras la USSF sigue sumando capacidad a la flota actual. El próximo hito es el lanzamiento USSF-87, que pondrá en órbita los satélites 7 y 8 de GSSAP a bordo de un cohete Vulcan de United Launch Alliance (ULA), con fecha prevista para el 12 de febrero de 2026, como pronto.
La apuesta técnica de RG-XX
RG-XX apunta a satélites más maniobrables, preferentemente con capacidad de realizar operaciones de proximidad. Incluso, en varios diseños propuestos, figura la alternativa de reabastecimiento de combustible en órbita. El objetivo sería extender la vida útil de los satélites y su capacidad de movimiento. Esto es fundamental para la observación y vigilancia en GEO, pero se paga con propelente.
De cualquier forma, todavía no está cerrado cómo sería el esquema de reabastecimiento a futuro. Sin embargo, el programa intenta dejar puertas abiertas para que la industria proponga soluciones.
En paralelo, el formato contractual busca acelerar tiempos y evitar los contratiempos burocráticos. Primero se arma un pool de proveedores y después se compite cada orden de compra. Incluso se prevé la posibilidad de incorporar nuevas empresas o tecnología año a año, para no quedar atados a un único diseño por décadas.
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