Falta cada vez menos para el lanzamiento de la misión Artemisa II de la NASA, que marcará el regreso de humanos al entorno lunar después de 53 años. Sin embargo, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), el presidente Javier Milei y toda la comunidad científica nacional esperan emocionados el despegue por otra cosa. Y es que a bordo del Space Launch System (SLS), junto con la tripulación que viajará a Luna, volará un satélite argentino.
El objetivo principal de Artemisa II es certificar que el cohete SLS, la nave Orion y toda la infraestructura de tierra operen como un sistema integrado antes de intentar un alunizaje. Pero la misión también tiene otro objetivo: lleva a bordo un paquete de 4 cubesats desplegables internacionales. Ahí es donde entra el satélite ATENEA, un proyecto de la CONAE con la participación de un conjunto de universidades e instituciones nacionales.
Durante 2025, la agencia espacial argentina fue compartiendo púbicamente los hitos del proyecto y la evolución del satélite. Sin embargo, ahora también el presidente Javier Milei se pronunció sobre el desarrollo. Al respecto, emitió un comunicado oficial en donde afirma que “el desarrollo tecnológico y la investigación en asuntos estratégicos es la prioridad de la inversión en ciencia de este Gobierno”.

ATENEA, un producto nacional
ATENEA fue desarrollado por CONAE junto a la Universidad Nacional de la Plata (UNLP), la Universidad Nacional de San Martin (UNSAM), la Universidad de Buenos Aires (UBA). Además, fueron parte el instituto Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR) y la empresa aeroespacial VENG S.A.
Su objetivo es medir las dosis de radiación del espacio con distintos métodos de blindaje y caracterizar el espectro de radiación alrededor de la Tierra. Además, recolectará datos GPS para órbitas de transferencia geoestacionaria y validará enlaces de comunicación de largo alcance.
El contexto del comunicado
El mensaje de Milei llega en un contexto de incertidumbre para la agencia espacial argentina.
En primer lugar, el Presupuesto 2026 asigna a la CONAE $42.014 millones en gastos totales, de los cuales $21.269 millones son gastos de capital. Estas sumas representan una caída total de alrededor de 25% frente a 2025, y una reducción cercana a 37% para la inversión. Los recortes ponen en duda la capacidad de la agencia de sostener proyectos satélites, estaciones terrenas y centros de control, y fundamentalmente de promover desarrollos futuros.
En paralelo, la primera semana de 2026, Raúl Kulichevsky, director ejecutivo y técnico de la CONAE presentó su renuncia. Desde entonces, la agencia no difundió ningún comunicado detallando los motivos ni el esquema de transición.
Así, el sector espacial argentino comienza el año con dos grandes contrastes. Por un lado, con la emoción de poder volver a ver un satélite nacional volando al cosmos. Y por el otro, con una agencia espacial que mira a futuro con asfixia presupuestaria y sin saber qué dirección tomará su conducción.
En ese marco, queda esperar que el presidente respalde su compromiso con el desarrollo tecnológico con hechos y no con palabras. Si la ciencia y tecnología son prioritarias para el Gobierno, como afirma en su comunicado, la administración nacional tendrá que tomar cartas sobre el asunto para que esta no sea la última vez que Argentina puede festejar que tendrá un nuevo satélite en el espacio.
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