En 2025, la Base de la Fuerza Espacial de Vandenberg, en California, rompió un récord histórico, con 77 lanzamientos espaciales, operaciones y pruebas de misiles. Ahora, Space Launch Delta 30 (SLD 30), la unidad de la Fuerza Espacial de EE.UU. (USSF) que gestiona el complejo, busca ampliar la infraestructura para lanzamientos superpesados de la base.
El 29 de diciembre de 2025, SLD 30 publicó una Request for Information (RFI) para evaluar el interés de los proveedores de lanzamiento comercial de Estados Unidos en rentar y desarrollar el Complejo de Lanzamiento Espacial 14 (SLC-14) en Vandenberg.
Actualmente, la base cuenta con infraestructura para lanzadores medianos y pesados. Sin embargo, no cuenta con plataformas para vehículos realmente pesados, con capacidades de 20.000 a 50.000 kg en órbita terrestre baja (LEO), y superpesados, que superan los 50.000 kg. La RFI buscaba determinar si los proveedores estarían dispuestos a financiar, diseñar, construir, operar y mantener una base con características compatibles para recibir este tipo de vehículos. La idea es evitar pasar por una obra pública convencional, y aprovechar el interés comercial del sitio para mejorarlo sin recurrir al desembolso de capital.
Según SLD 30, el desarrollo del complejo es de interés estratégico para la Fuerza Espacial, ya que “le permite el lanzamiento de satélites más pesados y capaces, o en mayor cantidad”. Además, asegura que “facilita las misiones de respuesta rápida ante emergencias de seguridad nacional”.

La ventaja de Vandenverg y el cotexto de la ampliación
La apuesta por Vandenberg tiene una ventaja operacional para los proveedores. La base se posiciona como uno de los mejores sitios del país para el lanzamiento de cargas útiles a órbitas polares y heliosincrónicas (SSO), trayectorias que promueven el paso de los satélites por el mismo lugar de la Tierra a la misma hora local en cada sobrevuelo. Esta característica es muy útil para satélites de alerta temprana y observación terrestre, puesto que permite monitorear una misma zona y detectar cambios reales.
Por su parte, la iniciativa se da en el contexto de la campaña Carrera Hacia la Resiliencia de la Fuerza Espacial, liderada por el Comando de Sistemas Espaciales (SSC), que busca llegar a 2026 con una arquitectura espacial competente y difícil de interrumpir.
En concreto, EE.UU. está aumentando su proliferación en LEO, con el despliegue de satélites de telecomunicaciones y observación de menor tamaño y en mayor cantidad. Además, está distribuyendo los ejemplares en capas, para ganar redundancia y blindar sus redes de datos y alerta de amenazas. En paralelo, la USSF está endureciendo y mejorando el segmento terreno y las redes terrestres, mientras desarrolla sus capacidades de reconstrucción rápida, para reponer satélites e infraestructura en cuestión de días.
En esa línea, la idea es aprovechar que la base de California suele oficiar como punto de partida para SpaceX con el Falcon 9 y el Falcon Heavy, Firefly Aerospace con el Alpha y United Launch Alliance (ULA) con el Atlas V, entre otros. Los proveedores comerciales asumirían los costos de desarrollo de la nueva infraestructura de Vandenberg, mientras que la Fuerza Espacial puede destinar sus esfuerzos a seguir desarrollando la resiliencia de sus redes espaciales.
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