Un 13 de enero, pero de 1974, la Central Nuclear Atucha I alcanzó su primera criticidad, un hito imprescindible para la puesta en marcha.
Llegar a criticidad significa que el reactor logró sostener una reacción nuclear en cadena controlada. La fisión se mantiene por sí misma, pero gobernada por los sistemas de control y seguridad. En rigor, constituye el momento en que el corazón de la central demuestra que puede operar como reactor nuclear.
De esta forma, Atucha I, ubicada en el complejo de Lima y que había iniciado su construcción en mayo de 1968, se convirtió en la primera central nuclear de potencia de la Argentina y de América Latina.

Atucha I, la materialización del sueño nuclear nacional
Después de aquella primera criticidad, el cronograma siguió con dos hitos consecutivos. El 19 de marzo de 1974 se llevó a cabo la conexión a la red, y el 24 de junio del mismo año comenzó la operación comercial.
Hoy, a 52 años de aquella primera criticidad, Atucha I atraviesa un proceso de extensión de vida. La central ingresó en una parada prolongada de reacondicionamiento tras finalizar su etapa previa de operación a largo plazo. Según la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), el objetivo de esta parada es implementar mejoras y actualizaciones que permitan operar de manera segura por veinte años más.
En paralelo, informes oficiales proyectan que Atucha I volvería a operar en 2027, una vez concluida la parada programada, estimada en 30 meses, con la meta adicional de lograr ciclos de generación más largos para mejorar su eficiencia operativa.
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