Un estudio pone en duda la posibilidad de que haya vida en Europa, la luna de Júpiter

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Europa Luna de Júpiter

Europa, una de las lunas más famosas de Júpiter, suele aparecer entre los mejores candidatos del Sistema Solar para albergar vida. Bajo su superficie helada existiría un océano que albergaría los ingredientes biológicos básicos. Sin embargo, una nueva investigación propone que aunque haya agua, podrían no darse las condiciones geológicas que, en la Tierra, mantienen activos los ambientes submarinos.

El trabajo, publicado en Nature Communications, modeló el estado mecánico del lecho marino de Europa y la fuerza de las tensiones internas que lo deforman. La conclusión es que el fondo rocoso sería demasiado rígido como para fracturarse. Y sin fracturas, fallas o volcanismo, sería difícil sostener las reacciones químicas que generan energía y nutrientes en ambientes submarinos, como ocurre cerca de fuentes hidrotermales en nuestro planeta.

Según explicó el autor principal del estudio, el científico Paul Byrne de la Universidad de Washington en St. Louis, en la Tierra, la fracturación y las fallas de la corteza oceánica ayudan a poner roca fresca en contacto con el agua. Esa interacción genera reacciones que producen compuestos aprovechables por vida microbiana, como metano. Si el fondo oceánico de Europa no se fractura, ese circuito químico no existiría.

Christian Klimczak, de la Universidad de Georgia y coautor del estudio, afirmó que con estos resultados, el escenario más probable es un fondo marino sin grandes dorsales, sin fosas profundas, sin volcanes submarinos ni fumarolas negras activas. Es decir, un océano enorme, pero con poca energía química.

La superficie helada de Europa en una imagen tomada por Juno durante el sobrevuelo cercano del 29 de septiembre de 2022.
La superficie helada de Europa en una imagen tomada por Juno durante el sobrevuelo cercano del 29 de septiembre de 2022. Fuente: NASA.

Europa: agua sobra, pero el “enchufe” podría faltar

Europa presenta 3.100 km de diámetro, casi igual que la Luna terrestre. Se cree que su capa de hielo tiene entre 15 y 25 km de espesor, y que debajo hay un océano de 60 a 150 km de profundidad, que podría contener más agua que todos los océanos de la Tierra.

En lo que respecta a la vida, en astrobiología existe una regla básica. Para sostener vida como la conocemos hacen falta agua líquida, química orgánica y energía. Europa cumple los dos primeros requisitos, puesto que se han detectado compuestos orgánicos en su superficie, con la posibilidad de que también existan en el océano. Allí, el punto de la energía es el más complejo.

Europa recibe calor por mareas. La atracción de Júpiter varía a lo largo de la órbita, lo que provoca deformaciones cíclicas en el interior de Europa, que generan fricción interna. Ese calentamiento ayuda a que el océano no se congele. Pero el estudio sostiene que no alcanzaría para deformar tectónicamente el fondo oceánico y sostener la clase de actividad que, en la Tierra, produce sistemas hidrotermales activos.

De cualquier forma, los autores del estudio aclaran que el trabajo evalúa a la Europa actual. La luna pudo haber sido más activa hace millones de años, con un fondo marino más dinámico y oportunidades para química energética. La pregunta, entonces, no sería solo si puede ser habitable, sino cuándo lo fue.

Además, que el lecho marino sea más estático que el terrestre no descarta otros mecanismos energéticos, solo complica la ecuación. Si no hay tectónica ni volcanismo submarino, Europa se parece menos a los ambientes terrestres donde imagina un origen o sustento para vida microbiana.

Europa Clipper, la misión de la NASA diseñada para estudiar Europa y evaluar si reúne condiciones para la vida.
Europa Clipper, la misión de la NASA diseñada para estudiar Europa y evaluar si reúne condiciones para la vida. Fuente: NASA.

La prueba de fuego: Europa Clipper

La discusión llega en un momento fundamental de investgación joviana. La NASA lanzó en 2024 la misión Europa Clipper, una sonda que estudiará la luna realizando sobrevuelos cercanos. La nave comenzaría sus registros a partir de 2031, midiendo el hielo, el océano y la química superficial. Además, buscará señales indirectas de actividad interna.

Paradójicamente, el nuevo trabajo no baja a Europa del podio. Klimczak afirma que cada mundo tiene su truco geológico, y Europa sigue siendo uno de los mejores lugares para buscar vida fuera de la Tierra. La diferencia es que, si existe, quizá no se alimente de un fondo marino caliente y activo, sino de un sistema mucho más sutil bajo kilómetros de hielo.

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