Otro nanosatélite argentino: la UTN presentó el HAEDO-SAT y busca subirse a la economía espacial nacional

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Cubesat (nanosatélite) de la Universidad Tecnológica Nacional.

La Facultad Regional Haedo de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) llevó su proyecto de nanosatélite HAEDO-SAT a la Jornada Economía del Espacio, un encuentro nacional para compartir desarrollos estratégicos y empujar el ecosistema emprendedor ligado al sector espacial. El proyecto es un CubeSat 3U, orientado a la observación terrestre y demostración tecnológica.

El HAEDO-SAT, de 30×10×10 centímetros, lleva una cámara pancromática de 10 metros de resolución, junto con subsistemas típicos de un CubeSat moderno. Entre ellos, generación de potencia con paneles desplegables, control de actitud, computadora a bordo y comunicaciones VHF/UHF. La arquitectura, además, incluye una estación terrena y centro de control en la propia facultad.

La Jornada Economía del Espacio se llevó a cabo en diciembre de 2025 en el Centro Cultural de la Ciencia (C3), en Buenos Aires. El objetivo fue articular actores del ecosistema emprendedor y visibilizar capacidades científico-tecnológicas, con el foco en inversión e innovación. En ese marco, la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología presentó también las Bases para el Desarrollo Espacial Argentino, una hoja de ruta construida con el ecosistema espacial nacional.

La Facultad Regional Haedo de la UTN llevó su proyecto HAEDO-SAT a la Jornada Economía del Espacio.
La Facultad Regional Haedo de la UTN llevó su proyecto HAEDO-SAT a la Jornada Economía del Espacio.

Estándares, método y alianzas: el mensaje detrás del satélite

El HAEDO-SAT se encuadra bajo estándares de la Agencia Espacial Europea (ESA) y cumplimiento de ECSS (European Cooperation for Space Standardization), el paquete de estándares europeos que define cómo se diseña, verifica y asegura la calidad de un proyecto espacial. Su objetivo es consolidar capacidades en ingeniería de sistemas espaciales y reforzar vínculos con organismos y universidades del sector.

Según la universidad, el equipo apunta a completar la ingeniería preliminar y de detalle con prácticas ECSS y enfoques ágiles. Además, contempla la construcción de un modelo estructural, de ingeniería y de vuelo, y campañas de ensayos ambientales.

Por su parte, Nahuel Castello, ingeniero aeroespacial y director del Grupo de Tecnologías Aeroespaciales (GTA) de la facultad, remarcó que el trabajo se apoya en una lógica de cooperación. Estudiantes de la UTN, colaboradores externos de CONAE e incluso pasantes vinculados a Ingeniería de Sistemas Espaciales en la UNSAM trabajan juntos bajo un esquema de mentoría y liderazgo de proyecto.

Nahuel Castello, director del Grupo de Tecnologías Aeroespaciales de la UTN, presentó el CubeSat 3U de observación terrestre desarrollado por la Facultad.
Nahuel Castello, director del Grupo de Tecnologías Aeroespaciales de la UTN, presentó el CubeSat 3U de observación terrestre desarrollado por la Facultad.

Una postal más grande

HAEDO-SAT no aparece como un proyecto aislado dentro de la UTN. Días después, la Facultad Regional Haedo también difundió el cierre del Concurso Proyecto CubeSat, una convocatoria para que equipos de estudiantes diseñen y desarrollen un nanosatélite educativo. Esta iniciativa tuvo participación federal, financiamiento para los equipos mejor evaluados y una campaña de lanzamientos prevista para el 2026.

En paralelo, la lista de universidades que empujan proyectos satelitales propios sigue creciendo. La Universidad Nacional de La Plata (UNLP), junto con equipos de la UNSAM y otras instituciones del sistema científico-tecnológico, ya integró en 2025 el CubeSat ATENEA a la misión Artemisa II de la NASA. En Córdoba, la Universidad Nacional de Cuyo (UNC) también anunció su propio proyecto académico, el Nano 70/30.

El mensaje es alentador, puesto que más allá de cada iniciativa, lo que se está ampliando es la base tecnológica. Equipos que aprenden a diseñar, integrar y ensayar hardware real, laboratorios que ganan oficio y una red de universidades que empieza a trabajar con métodos y estándares similares. Ese caldo de cultivo, formado desde abajo, es el que, con el tiempo, puede darle continuidad y escala a la industria espacial argentina.

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