4 cosas que la NASA acaba de revelar sobre el cometa interestelar 3I/ATLAS

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3I/ATLAS cometa interestelar NASA

En julio, el telescopio ATLAS en Chile detectó un nuevo visitante, 3I/ATLAS, apenas el tercer objeto interestelar confirmado que atraviesa nuestro sistema solar. Recientemente, durante el cierre del gobierno estadounidense, la falta de comunicaciones oficiales de la NASA alimentó rumores de que se trata de una nave alienígena y otras teorías conspirativas en redes sociales. Con el regreso de la actividad, la agencia recopiló datos de más de 20 misiones repartidas por todo el sistema solar y presentó el retrato más completo hasta ahora de este cometa. Estas son las cuatro claves que dejó ese informe.

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El cometa interestelar 3I/ATLAS, fotografiado por la cámara HiRISE del Mars Reconnaissance Orbiter de la NASA. Fuente: NASA/JPL-Caltech/Universidad de Arizona.

1. No es una nave, es un cometa

Lo primero que hizo la NASA fue apagar el incendio mediático. Durante el cierre del gobierno, una prepublicación científica mencionó la posibilidad de que el objeto fuera tecnología alienígena camuflada. El tema escaló rápido, con opiniones de figuras públicas, hilos virales y hasta pedidos explícitos a la agencia para que dijera la verdad sobre el cometa.

En la conferencia, la agencia afirmó que 3I/ATLAS se ve, se mueve y se comporta exactamente como un cometa. Tiene una coma de gas y polvo que se enciende al acercarse al Sol, desarrolla cola bajo la presión de la radiación solar y sigue una trayectoria que se explica por pura gravedad. No hay señales de maniobras propias ni de estructuras artificiales.

2. Toda la flota de la NASA en guardia para estudiar a 3I/ATLAS

El otro dato novedoso no es solo el cometa, sino cómo se lo estudió. Por su geometría orbital, 3I/ATLAS quedó desde el inicio del lado opuesto del Sol respecto de la Tierra, lo que complica severamente las observaciones desde nuestros telescopios. En respuesta, la NASA convirtió a su flota en una especie de torre de vigilancia distribuida por todo el sistema solar.

Orbitadores en Marte, sondas rumbo a asteroides, observatorios solares y telescopios espaciales se coordinaron para observar al mismo objetivo desde múltiples ángulos y en diferentes longitudes de onda. Algunas naves captaron la coma como una nube difusa. Otras detectaron el hidrógeno liberado cuando el hielo de agua se vaporizaba. Los telescopios más potentes midieron la intensidad de la luz reflejada y el brillo del polvo.

Nadie tuvo una imagen perfecta, pero la combinación de tomas cercanas y lejanas, visibles, ultravioleta e infrarrojas permitió reconstruir la forma de la coma, acotar el tamaño del núcleo y seguir la evolución de la cola.

3. Una cápsula del tiempo de un sistema estelar más viejo

Lo que realmente entusiasma a la comunidad científica es el origen de 3I/ATLAS. Su velocidad y trayectoria indican que no está ligado gravitatoriamente al Sol, sino que entra a nuestro sistema estelar, pasa y se va para no volver. Eso implica que fue expulsado de otro sistema planetario, en un proceso similar al que podría haber arrojado cometas desde nuestra propia nube de Oort al espacio interestelar.

Los modelos que se están trabajando apuntan a un origen en un sistema estelar muy antiguo, posiblemente anterior al nacimiento del Sol. Si es así, los hielos y el polvo que hoy se subliman alrededor del cometa conservan la química de una región de formación planetaria ajena y más envejecida que la nuestra.

4. Una química diferente a la de los cometas domésticos

En términos de comportamiento general, 3I/ATLAS se ajusta al manual del cometa. A medida que se acerca al Sol, el hielo se calienta, se sublima y libera gas y polvo. Pero los detalles finos son los que lo vuelven especialmente interesante.

Las observaciones infrarrojas muestran una proporción de dióxido de carbono respecto del agua significativamente más alta que la que suele medirse en cometas de origen local. También se detectaron señales de gas rico en níquel en relación con el hierro, un patrón poco habitual. El polvo, por su parte, parece tener tamaños de grano y dinámica ligeramente distintos. Inicialmente fue impulsado hacia el lado iluminado por el Sol antes de curvarse en la típica cola, en una secuencia más prolongada y atípica.

Esas rarezas químicas y dinámicas pueden estar contando una historia distinta. Quizá 3I/ATLAS se formó más cerca de la región donde el CO₂ se congela en su sistema original, o tal vez su superficie fue moldeada durante millones de años por la radiación del espacio interestelar, generando una pátina de compuestos que no vemos en los cometas criados en casa. Lo único claro, por ahora, es que abre preguntas nuevas sobre cómo se ensamblan y evolucionan los pequeños cuerpos helados más allá del sistema solar.

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