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Según los últimos estudios, Mimas, la luna de Saturno, posee un océano subterráneo escondido bajo su helada capa exterior llena de cráteres.

Los datos obtenidos por la nave espacial Cassini de la NASA sobre el movimiento de rotación y la órbita de Mimas confirmaron la presencia de un océano de agua líquida debajo de una capa de hielo de 20 a 30 kilómetros de espesor. 

Hablando términos cósmicos, este océano se habría formado recientemente, hace menos de 25 millones de años y probablemente hace entre 5 y 15 millones de años.

“A primera vista, es el lugar más improbable del sistema solar para buscar agua líquida”, afirmó el astrónomo del Observatorio de París, Valery Lainey, autor principal del estudio.

“Parece vieja e inactiva por su gran cantidad de cráteres. Nada delata la existencia del océano, por el momento”, agregó.

Sin embargo, muchas veces las apariencias engañan: con los actuales descubrimientos, Mimas se convierte en la más pequeña de las cinco lunas de nuestro sistema solar con evidencia convincente de océanos subterráneos, junto con Encélado y Titán de Saturno, y Europa y Ganímedes de Júpiter.

Por lo tanto, ahora Mimas pasa a ser un sitio atractivo para la exploración de las condiciones que podrían conducir a la formación de la vida, considerando que los primeros organismos vivos de la Tierra surgieron en los mares primordiales de nuestro planeta hace miles de millones de años.

Imagen de Mimas tomada por Cassini en 2010.

Mimas es la séptima luna más importante de Saturno en cuanto a tamaño, que en total tiene más de 100 lunas que van desde Titán, más grande que el planeta Mercurio, hasta algunas del tamaño de una “manzana” de una ciudad. Sin embargo, es aproximadamente 2.000 veces menos masiva que la luna de nuestro planeta.

Mimas, que no precisamente redonda, tiene un diámetro promedio de aproximadamente 400 km y está bloqueada por mareas, lo que significa que muestra perpetuamente el mismo lado hacia Saturno, como lo hace nuestra luna hacia la Tierra. 

El papel de Cassini

La nave de la NASA finalizó en 2017 más de 13 años de estudio de Saturno y sus lunas, y dichas observaciones de la superficie de Mimas no detectaron ninguna deformación que sugiriera la existencia de un océano debajo. 

Sin embargo, los investigadores determinaron que ciertos aspectos de su órbita sólo podían explicarse por la presencia de un océano interno y no de un interior sólido, lo que implicaría una fuerte fuente de calor dentro de Mimas que convirtió el hielo en un océano. 

Mimas sigue una órbita elíptica alrededor de Saturno a una distancia promedio de aproximadamente 186.000 km y, a medida que su distancia de Saturno cambia a lo largo de su órbita, las fuerzas gravitacionales y de marea ejercidas por el planeta también cambian.

“Esto da como resultado una deformación periódica del interior de Mimas, y parte de la energía involucrada en estas deformaciones se convierte en calor”, explicó el científico planetario y coautor del estudio, Gabriel Tobie.

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