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El pasado 31 de octubre, falleció Thomas K. Mattingly II, astronauta de la NASA que tuvo un papel clave en las misiones Apolo 13 y 16.

Mattingly, que murió a la edad de 87 años, fue recordado por el administrador de la NASA, Bill Nelson: “Perdimos a uno de los héroes de nuestro país el 31 de octubre. El astronauta T. K. Mattingly fue clave para el éxito de nuestro Programa Apolo, y su brillante personalidad garantizará que sea recordado a lo largo de la historia”.

“Quizás su papel más dramático en la NASA fue después de la exposición a la rubéola justo antes del lanzamiento del Apolo 13. Se quedó atrás y tomó decisiones clave en tiempo real para traer a casa con éxito la nave espacial y la tripulación: los astronautas James Lovell, Jack Swigert y Fred Haise”, agregó Nelson.

Con esta declaración, Nelson hizo referencia a la recordada misión Apolo 13, la cual no pudo llegar a la Luna como consecuencia de que, durante un encendido rutinario del sistema de removido del oxígeno líquido de uno de los tanques, un cable deteriorado en el interior del tanque provocó un cortocircuito que causó una explosión.

La importancia de Mattingly

Mattingly había sido asignado como piloto del módulo de mando de Apolo 13, pero fue descartado 72 horas antes debido a que había estado expuesto al sarampión, aunque nunca la contrajo. Pero para suerte de la tripulación, Mattingly tuvo un papel clave al ayudar a la NASA a que el Apolo 13 regresara a la Tierra.

En 1995, Ron Howard decidió llevar dicha historia a la pantalla grande: la película “Apolo 13” estuvo protagonizada por Tom Hanks en el papel de Jim Lovell, mientras que Kevin Bacon representó a Jack Swigert y Gary Sinise al propio Mattingly.

Hanks y Sinise durante la grabación de Apolo 13.

Pero volviendo a la vida real, la vida recompensó a Mattingly por sus actos: fue reasignado como piloto del módulo de mando de la misión Apolo 16, la cual despegó el 16 de abril de 1972.

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