La Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) de Argentina concretó con éxito un importante ensayo de motores del lanzador de satélites Tronador II-250. El ensayo se llevó a cabo en General Ordoñez, en Córdoba, y se considera un hito en la historia aeroespacial del país.
El ministro de Ciencia y Tecnología e Innovación, Daniel Filmus, destacó que este avance representa un logro significativo en el Plan Nacional Espacial y permitirá que Argentina cuente con su propio lanzador para colocar satélites en órbita.
El Tronador II-250 es un proyecto que implica el desarrollo y fabricación de tecnología nacional para habilitar a Argentina a colocar satélites en órbitas de 600 kilómetros de altitud. El proyecto forma parte del programa Inyector Satelital de Cargas Útiles Livianas (ISCUL) de la CONAE.
Un paso más hacia un cohete nacional
En esta oportunidad, el ensayo del motor demostró ser exitoso en tres disparos, de 15, 30 y 100 segundos, respectivamente. Este motor regenerativo y refrigerado representa un avance clave en la tecnología de propulsión para el lanzador.
En concreto, lo que se ensayó fue el prototipo del motor de la segunda etapa del lanzador Tronador II-250. Para entender su rol, primero hay que mirar el perfil de vuelo: en la primera etapa, el cohete alcanza una altura de 100 km y consume la mayor parte del combustible para superar la aceleración de la Tierra y la resistencia atmosférica. A partir de ese punto, en cambio, la segunda etapa es impulsada por un motor similar al probado exitosamente.
Por lo tanto, la realización exitosa de este ensayo representa un paso importante en el camino hacia la versión final del lanzador Tronador II-250. Este vehículo posibilitará que Argentina complete todo el ciclo espacial, desde la fabricación de satélites hasta el lanzamiento propio, marcando un hito en la historia espacial del país.
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