La ESA encargó cuatro unidades adicionales a Airbus y Thales Alenia Space. La nueva generación busca mejorar la fiabilidad del posicionamiento y reducir su dependencia de las instalaciones terrestres.
La Agencia Espacial Europea (ESA) amplió de 12 a 16 el número de satélites contratados para la segunda generación de Galileo, el sistema europeo de navegación satelital. El anuncio, publicado el 27 de octubre, incorpora dos unidades adicionales de Thales Alenia Space y otras dos de Airbus Defence and Space.
La ampliación aumenta en un tercio el lote contratado para renovar la constelación. Las cuatro unidades adicionales tienen entrega prevista para 2031 y se lanzarán posteriormente; el primer despegue de la generación G2 sigue previsto para 2028. El objetivo es sostener el servicio mientras se incorporan nuevas capacidades de posicionamiento, navegación y sincronización.
Qué cambiará en los nuevos satélites Galileo
Una de las modificaciones principales será la incorporación de enlaces entre satélites. Cada unidad G2 llevará terminales para comunicarse directamente con otras de la misma generación, una capacidad que permitirá intercambiar información y comprobar su funcionamiento sin depender exclusivamente de las estaciones en Tierra.
La constelación seguirá necesitando control terrestre, pero esos enlaces ampliarán las posibilidades de coordinación en órbita. La ESA los considera parte de las mejoras destinadas a hacer el sistema más robusto y reducir su dependencia de la disponibilidad de las instalaciones terrestres.
Otra diferencia estará en la carga útil de navegación, es decir, los equipos que generan las señales utilizadas por los receptores. Su arquitectura completamente digital permitirá reconfigurar funciones mientras el satélite está en el espacio, para adaptar señales y servicios a nuevas necesidades sin reemplazar físicamente la nave.
Los vehículos también incorporarán una antena de navegación de mejores prestaciones y una configuración avanzada de relojes atómicos. La precisión del tiempo es fundamental: los receptores calculan su posición a partir de señales emitidas por varios satélites, por lo que los errores de sincronización pueden trasladarse al posicionamiento.
La renovación también se prueba desde Tierra
El desarrollo de G2 incluye la compatibilidad entre los nuevos satélites y los sistemas que los controlarán. En una prueba divulgada por la ESA en agosto, un centro de control activó la carga útil de un modelo de satélite y le envió instrucciones que el equipo pudo recibir, interpretar y ejecutar.
Ese tipo de verificación permite comprobar que los componentes funcionan juntos antes de pasar a las siguientes etapas de integración. La renovación de Galileo requiere coordinar los vehículos, las señales de navegación y la infraestructura terrestre para que las nuevas unidades puedan incorporarse al servicio existente.
Según la ESA, los satélites de segunda generación se integrarán con los de la primera. La transición será progresiva, con ambas generaciones operando dentro del mismo sistema, en lugar de sustituir toda la constelación de una sola vez.
Cuándo comenzará el despliegue de la segunda generación
Los nuevos contratos se firmaron el 23 de octubre en Roma y el 26 de octubre en Ottobrunn, Alemania. Amplían los acuerdos de 2021, que contemplaban seis satélites por fabricante, y mantienen el diseño de las unidades que ya están en desarrollo.
Galileo es propiedad de la Unión Europea. La ESA dirige el desarrollo y la calificación técnica de sus sistemas, mientras que la Agencia de la Unión Europea para el Programa Espacial (EUSPA) actúa como proveedora del servicio y supervisa su operación.
La siguiente etapa para los primeros G2 será completar las actividades de calificación y las pruebas de integración y compatibilidad. La ESA prevé avanzar en 2027 con la integración y los ensayos de las primeras unidades de vuelo, antes del lanzamiento inaugural de la nueva generación en 2028.
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