La Armada de Estados Unidos anunció que varios diseños de buques de superficie no tripulados superaron la primera fase de ensayos en el mar de su programa MUSV. Las pruebas evaluaron su capacidad para navegar de forma autónoma, reconocer el entorno, evitar colisiones y sostener misiones prolongadas. Tras estos resultados, la fuerza naval decidió adquirir 30 embarcaciones de Galliano Marine Services, Huntington Ingalls Industries (HII) y Saronic Technologies, con diez unidades por empresa y un costo promedio de US$ 40 millones por buque, lo que resulta en un total de US$1.200 millones. Entre los resultados informados por HII se destaca una misión autónoma de 778 kilómetros completada en 28 horas. Las primeras entregas están previstas antes del cierre del año fiscal 2027.

Los ensayos corresponden al programa de buques de superficie no tripulados de tamaño medio, conocido como MUSV (Medium Unmanned Surface Vehicle). Se trata de embarcaciones que navegan sobre el agua y utilizan sensores y sistemas informáticos para ejecutar tareas que normalmente requieren intervención de una tripulación. Su autonomía permite seguir una ruta, interpretar lo que ocurre alrededor y controlar distintos equipos de a bordo, dentro de una misión definida por operadores humanos. El objetivo es complementar a los buques tripulados con plataformas que puedan transportar sensores y otras cargas de misión.
Para seleccionar los diseños, la Armada estableció un mecanismo de evaluación y contratación denominado MUSV Marketplace. En mayo eligió siete propuestas para avanzar a las pruebas en el mar, una etapa necesaria para comprobar su funcionamiento antes de aprobar acuerdos de producción.
Navegación autónoma y equipos adaptables a distintas misiones
Una parte central de la evaluación fue verificar cómo las embarcaciones perciben el entorno y responden al tránsito marítimo. Navegar de manera autónoma exige detectar otros buques, estimar sus movimientos y decidir cuándo mantener el rumbo o modificarlo para evitar una colisión.
En ROMULUS, la familia de plataformas presentada por HII, estas funciones dependen del sistema Odyssey. Este combina datos de radar, cámaras y sensores infrarrojos con información del AIS, un sistema mediante el cual las embarcaciones equipadas transmiten su identidad y datos de navegación. El procesamiento conjunto permite interpretar la situación y controlar la navegación conforme a las reglas internacionales para prevenir abordajes. Odyssey también supervisa equipos de a bordo y permite coordinar operaciones con otras plataformas.
HII informó que las pruebas, realizadas con socios tecnológicos bajo supervisión de la Armada, se extendieron durante 13 días. El ensayo más exigente consistió en recorrer 420 millas náuticas, unos 778 kilómetros, durante 28 horas, cumpliendo los criterios establecidos para la misión.
Después de los resultados, la Armada adjudicó acuerdos para adquirir 10 embarcaciones de Galliano Marine Services, 10 de HII y 10 de Saronic Technologies. El costo promedio anunciado es de US$ 40 millones por unidad y las primeras entregas están previstas antes del cierre del año fiscal 2027.
Leidos, PacMar Technologies y Sea Machines también completaron sus proyectos de evaluación y quedaron habilitadas para futuras adjudicaciones.
Las plataformas ofrecen diferentes diseños y capacidades. Marauder, de Saronic, tiene unos 55 metros de eslora y, según el fabricante, puede superar los 25 nudos, o 46 kilómetros por hora, alcanzar hasta 10.000 kilómetros de autonomía y transportar 150 toneladas de carga modular.
La carga modular es una característica importante que suele estar asociada a los nuevos sistemas autónomos de defensa, ya que permite adaptar una misma embarcación a distintas tareas mediante la instalación de equipos de misión. ROMULUS, por ejemplo, está diseñado para integrar sensores de vigilancia, sistemas de defensa y medios de lanzamiento y recuperación de otros vehículos no tripulados. La configuración elegida determinará qué funciones podrá cumplir cada unidad.
De los ensayos autónomos a la incorporación a la flota
La Armada estadounidense ya había utilizado los buques experimentales Sea Hunter y Seahawk para probar la navegación autónoma y las operaciones de larga duración sin tripulación a bordo. La adquisición de estas 30 embarcaciones amplía esa experiencia y requiere organizar su construcción, mantenimiento y operación junto a buques tripulados.
HII prevé fabricar sus unidades mediante una red de astilleros y proveedores regionales. Los ensayos comprobaron capacidades de navegación y permanencia en el mar; la incorporación a la flota permitirá evaluar su funcionamiento sostenido con las cargas de misión, los operadores y los procedimientos previstos para su empleo.
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