Elon Musk presentó TERAFAB como un nuevo proyecto industrial de Tesla, SpaceX y xAI para construir en Austin, Texas, una planta para fabricar chips de IA propios a gran escala. La iniciativa apunta a reforzar el hardware que necesitan los autos autónomos, los robots, los sistemas de inteligencia artificial y parte de la infraestructura tecnológica vinculada al espacio.

Los chips son una parte crítica de la cadena productiva de la IA. Tesla ya diseña chips para sus sistemas de conducción y para sus robots, pero todavía depende de fabricantes externos para producirlos. En esa línea, la compañía busca comenzar la producción de su nueva generación de chips AI6 en diciembre de 2026, con Samsung como responsable de fabricarlos. En paralelo, Musk afirmó que Tesla y SpaceX también seguirán comprando chips de Nvidia a gran escala. TERAFAB, entonces, no nace para reemplazar espontáneamente a esos proveedores, sino para empezar a construir capacidad propia en un insumo que define velocidad, costos y autonomía tecnológica.
El futuro de la IA del imperio tecnológico de Elon Musk
TERAFAB sería una planta de fabricación de semiconductores. Según Tesla, el proyecto busca reunir bajo un mismo techo tres aristas fundamentales de los chips de IA:
- lógica, que es la parte del chip que ejecuta cálculos;
- memoria, que almacena datos;
- y advanced packaging, que conecta y organiza distintos bloques o chiplets para mejorar velocidad, ancho de banda y eficiencia.
A eso se sumarían tareas de diseño, litografía, pruebas y producción, con la idea de acelerar la iteración entre crear un chip, fabricarlo, testearlo y volver a mejorarlo.
Hoy el ecosistema tecnológico de Musk depende de foundries externas para producir y empaquetar sus chips, a pesar de que el diseño sea propio. Musk quiere acercar esas etapas para recortar tiempos de desarrollo y evitar cuellos de botella en suministro. La meta declarada es llegar a una capacidad equivalente a 1 teravatio por año de cómputo, extremadamente ambiciosa. De esa capacidad, una parte estaría destinada a aplicaciones terrestres y otra a sistemas espaciales.

Todavía, de todos modos, falta mucha letra chica. Musk no informó un cronograma detallado de construcción, ni cuándo empezaría la producción. Por eso, más allá del impacto del anuncio, TERAFAB hoy es una iniciativa que anuncia la nueva dirección del imperio de Elon Musk. Integrar autos, IA y espacio alrededor de una infraestructura propia de chips.
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