La Fuerza Aérea Argentina realizó dos lanzamientos experimentales de cohetes sonda en apenas tres días desde las instalaciones del CELPA II Atlántico, en Mar Chiquita, provincia de Buenos Aires. Las operaciones, desarrolladas en el marco de la campaña Géminis, comenzaron el martes 3 de noviembre con el vuelo nocturno del MET 3-SO “Cástor” y continuaron este jueves 5 con el lanzamiento del MET 4-SO “Pólux”. Las actividades incluyeron tareas de seguimiento y búsqueda mediante drones Búho, una aeronave Cessna 182 y medios de guerra electrónica, además de la recuperación de una carga útil con apoyo de la Armada Argentina.
La confirmación fue difundida por la propia Fuerza Aérea, que identificó a la Dirección General de Investigación y Desarrollo como responsable de las operaciones. Los dos ensayos representan una nueva etapa del programa de cohetes sonda MET, iniciado en mayo de 2025 para recuperar capacidades nacionales vinculadas con sistemas de propulsión, vectores experimentales y tecnologías de seguimiento y recuperación.
Espacio Tech había anticipado el 22 de octubre que la Fuerza Aérea preparaba un nuevo lanzamiento experimental para noviembre desde Mar Chiquita, según información obtenida de diversas fuentes. En aquel momento todavía no estaban confirmados el modelo del cohete ni sus objetivos técnicos. La comunicación oficial de este jueves permite identificar ahora dos vehículos diferentes y establecer que la campaña contempló operaciones tanto nocturnas como diurnas.
El anuncio también confirmó la participación del Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas para la Defensa (CITEDEF), organismo que interviene en el desarrollo de sistemas de propulsión para los vectores experimentales de la Fuerza Aérea. Sin embargo, la institución todavía no difundió los parámetros técnicos alcanzados por los nuevos cohetes, como altitud máxima, velocidad, duración de los vuelos o resultados de las pruebas de sus motores.
Cástor y Pólux: los dos lanzamientos de la campaña Géminis
La primera actividad tuvo lugar durante la noche del martes 3 de noviembre, cuando la Fuerza Aérea lanzó el MET 3-SO “Cástor” desde el Centro de Experimentación y Lanzamiento de Proyectiles Autopropulsados II (CELPA II Atlántico). El empleo de un horario nocturno incorporó condiciones diferentes a las utilizadas en las campañas anteriores, aunque la institución no precisó qué sistemas o procedimientos específicos buscó evaluar durante ese vuelo.
Dos días después, el jueves 5 de noviembre, la Dirección General de Investigación y Desarrollo completó el segundo lanzamiento anunciado: el MET 4-SO “Pólux”, también desde las instalaciones bonaerenses. Ambos vehículos forman parte de la familia de cohetes sonda experimentales utilizados para ensayar tecnologías nacionales y acumular experiencia en operaciones de lanzamiento.
La campaña incluyó un dispositivo de apoyo aéreo y marítimo para localizar los componentes que descendieron sobre el mar. Según informó la Fuerza Aérea, las tareas de búsqueda contaron con una estación de guerra electrónica, aeronaves no tripuladas Búho y un Cessna 182 perteneciente a la Base Aérea Militar Mar del Plata, dependiente del Comando de Adiestramiento y Alistamiento.
Posteriormente, medios navales de la Armada Argentina efectuaron la recuperación de la carga útil, una parte fundamental de este tipo de ensayos porque permite recuperar componentes experimentales y, cuando corresponde, analizar la información obtenida durante el vuelo.
La Fuerza Aérea no especificó en su comunicación si la recuperación corresponde al Cástor, al Pólux o a componentes de ambos lanzamientos. Tampoco confirmó si fueron recuperados los motores de los nuevos vehículos, como había ocurrido durante una de las experiencias desarrolladas en 2025.
Las operaciones se realizaron en una instalación costera cuya ubicación permite desarrollar lanzamientos suborbitales con trayectorias sobre el mar. El CELPA II fue utilizado históricamente para actividades de experimentación aeroespacial y volvió a ocupar un lugar dentro de los programas tecnológicos de la Fuerza Aérea durante los últimos años.
Los cuatro cohetes MET y el avance de la tecnología aeroespacial argentina
La campaña Géminis continúa una secuencia experimental iniciada el 22 de mayo de 2025, cuando la Fuerza Aérea lanzó desde Mar Chiquita el MET 1-SO “Escorpio”. Aquel ensayo permitió poner a prueba un motor de desarrollo nacional, sistemas de telemetría y componentes electrónicos, además de recuperar una carga útil sobre el mar argentino.
Como informó Espacio Tech, el MET 1-SO permitió validar tecnologías de propulsión y recuperación desarrolladas con participación de CITEDEF. El vehículo fue concebido como un modelo de evaluación tecnológica, con una cápsula recuperable y sistemas destinados a facilitar su localización después del descenso.
El segundo lanzamiento llegó el 13 de noviembre de 2025, con el MET 2-SO “Crux”. En esa ocasión, la Fuerza Aérea buscó calificar en vuelo un tubo motor que atravesaba su segundo ciclo de utilización, dentro de una estrategia orientada a estudiar la reutilización de componentes y reducir los costos de futuras campañas.
Espacio Tech informó entonces que el ensayo del Crux concluyó con la recuperación de la carga útil y del motor propulsor. La operación también permitió verificar sistemas de geolocalización, seguimiento óptico, telemetría y predicción del punto de recuperación.
Los lanzamientos del Cástor y el Pólux amplían ahora esa secuencia a cuatro vehículos experimentales identificados públicamente desde mayo de 2025. Sin embargo, la denominación consecutiva no permite determinar por sí sola qué modificaciones incorporó cada cohete ni cuáles fueron los objetivos particulares de los ensayos realizados durante noviembre.
En un análisis publicado en mayo, Espacio Tech explicó cómo los primeros cohetes MET permiten probar tecnologías nacionales aplicables al desarrollo de futuros vectores espaciales. Entre esas capacidades se encuentran la propulsión, la aviónica, los sistemas de seguimiento, la integración de componentes y los procedimientos necesarios para ejecutar operaciones de lanzamiento y recuperación.
Los vehículos de esta familia son cohetes sonda suborbitales, no lanzadores destinados a colocar satélites en órbita. Sus vuelos permiten someter componentes a condiciones reales de funcionamiento, recopilar datos experimentales y desarrollar experiencia técnica, pero no equivalen a disponer de un sistema de acceso orbital al espacio.
Para avanzar hacia un lanzador orbital serían necesarias capacidades adicionales de propulsión, control, guiado, integración y operación, junto con campañas de ensayo de mayor complejidad. La continuidad de los vuelos suborbitales puede contribuir a ese aprendizaje tecnológico, sin que exista por ahora una confirmación oficial de que el Cástor o el Pólux estén destinados a integrar directamente un futuro vehículo orbital.
Con la campaña Géminis, la Fuerza Aérea Argentina completó dos nuevas operaciones experimentales durante noviembre y volvió a utilizar el CELPA II como plataforma de desarrollo aeroespacial. La recuperación de carga útil y la participación conjunta de medios aéreos, electrónicos y navales incorporan experiencia a un programa que ya había demostrado durante 2025 capacidades de seguimiento y recuperación de componentes.
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