Imágenes satelitales revelan que China amplió un complejo nuclear: un análisis plantea un vínculo con la producción de armas nucleares

Imágenes satelitales revelan que China abrió una nueva planta para enriquecer uranio en el complejo nuclear de Emeishan.

Imágenes satelitales revelan que China abrió una nueva planta para enriquecer uranio en el complejo nuclear de Emeishan.

Las imágenes muestran una nueva planta para enriquecer uranio en el complejo chino de Emeishan. Un especialista sostiene que la ampliación podría servir para producir material destinado a armas nucleares.

Imagen mejorada d ela instalación de enriquecimiento mediante centrifugadoras de Emeishan, cerca de la ciudad de Emeishan, en Sichuan (29,677314º N, 103,534625º E). CEP3 comenzó a operar en 2023, y se prevé que CEP4 entre en funcionamiento, como muy pronto, a finales de 2026.

Imágenes satelitales muestran una nueva planta de enriquecimiento de uranio aparentemente terminada en el complejo chino de Emeishan, en la provincia de Sichuan. Según un análisis publicado el 2 de noviembre por Hui Zhang en el Bulletin of the Atomic Scientists, la expansión podría estar relacionada con la producción de material para armas nucleares, aunque las fotografías no permiten confirmar ese uso.

La evidencia central es una imagen comercial del 25 de abril de 2026, atribuida a Vantor. Allí se identifican cuatro plantas dentro del predio, incluida la nueva instalación CEP4, cuya construcción habría comenzado a fines de 2024. Su entrada en servicio es una previsión del autor para fines de este año, no una operación comprobada.

Qué cambia con la nueva planta de Emeishan

Zhang estima que el complejo podría alcanzar una capacidad anual de 5,4 millones de unidades de trabajo de separación, frente a unos 2,2 millones hasta 2022. Esta unidad, denominada SWU (Separative Work Unit), mide el esfuerzo necesario para aumentar la proporción de uranio-235 y permite comparar la capacidad de enriquecimiento de distintas plantas.

El análisis forma parte de una investigación más amplia, publicada en octubre por el Nonproliferation Policy Education Center. El informe reconstruye instalaciones y capacidades mediante imágenes satelitales y fuentes chinas, ante la falta de cifras oficiales detalladas.

Capacidad de enriquecimiento estimada de las plantas comerciales de centrifugación de China. Los valores para 2026 son proyecciones a fin de año e incluyen las tres nuevas plantas cuya puesta en marcha está prevista para este año. Crédito: Estimaciones de Bulletin of the Atomic Scientists.

La ampliación tampoco se limita a Emeishan. El trabajo identifica nuevas plantas en Lanzhou y Hanzhong y proyecta que la capacidad conjunta de los tres centros podría alcanzar unos 15,4 millones de SWU anuales al terminar 2026, aproximadamente el doble del nivel estimado para 2020. Es una proyección que incluye instalaciones cuya operación todavía debe verificarse

Oferta acumulada de enriquecimiento, excluyendo Emeishan, frente a las necesidades del parque nuclear chino. La oferta nacional incluye únicamente las plantas de Lanzhou y Hanzhong. Crédito: Estimaciones de Bulletin of the Atomic Scientists; datos de importación de UxC, LLC.

Por qué el enriquecimiento puede tener distintos destinos

El enriquecimiento aumenta la proporción de uranio-235, el isótopo que permite sostener la reacción de fisión en numerosos reactores. En el uranio natural representa alrededor del 0,7%. Para muchos reactores comerciales de agua ligera, el combustible contiene entre un 3% y un 5%.

Las plantas de centrifugación realizan esa separación mediante equipos que giran a gran velocidad. La misma familia tecnológica puede producir materiales con diferentes concentraciones, según su configuración y operación. Por eso, observar edificios asociados al enriquecimiento no permite conocer por sí solo las características del producto obtenido.

La hipótesis militar de Zhang combina la expansión visible con un balance de oferta y demanda. Según sus cálculos, la producción de Lanzhou y Hanzhong, sumada a las importaciones, habría permitido atender las necesidades del parque nuclear civil chino sin recurrir a Emeishan.

Qué sostiene la hipótesis militar y qué sigue sin comprobarse

El autor también señala que Emeishan no figura en los informes del regulador nuclear civil chino que describen las otras instalaciones y que sus plantas no fueron ofrecidas para inspecciones internacionales. Esos elementos refuerzan su interpretación, pero no constituyen una medición directa del material producido.

El propio informe, sin embargo, califica la evidencia de circunstancial. La ampliación de infraestructura está documentada; su capacidad es estimada y el destino militar continúa siendo una conclusión del investigador. La entrada efectiva en operación de CEP4 y la información sobre su producción son los datos que faltan para determinar qué capacidad incorporó realmente el complejo.

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