SpaceX recuperó por primera vez una etapa superior Starship que viajó al espacio y consiguió devolverla a sus instalaciones de Starbase, en Texas. La compañía difundió el 13 de octubre imágenes de la Ship 40 colocada nuevamente en posición vertical dentro de uno de sus hangares, después de completar una extensa operación de recuperación desde el océano Índico, donde había amerizado el pasado 24 de julio.
El regreso representa una oportunidad inédita para el programa: los ingenieros podrán examinar directamente cómo resistieron el vuelo y la reentrada atmosférica el escudo térmico, los motores Raptor y los sistemas electrónicos de la nave. Hasta ahora, las evaluaciones posteriores a los vuelos de Starship dependían principalmente de la telemetría, las grabaciones y los datos transmitidos por los vehículos antes de perderse en el océano.
Ship 40 había despegado durante el Flight 13, la decimotercera prueba integrada de Starship. En aquella misión, el vehículo completó una trayectoria suborbital, desplegó 20 satélites Starlink V3, reencendió uno de sus motores Raptor en el espacio y ejecutó un amerizaje controlado. Como había informado Espacio Tech al analizar los resultados del vuelo y los objetivos de la siguiente misión, la prueba permitió avanzar en distintas capacidades necesarias para el desarrollo de un sistema completamente reutilizable.
Lo inesperado ocurrió después del contacto con el agua. A diferencia de otras etapas superiores Starship que terminaron destruidas o hundidas, Ship 40 permaneció a flote y conservó buena parte de su estructura. SpaceX decidió entonces intentar su recuperación, una operación que no formaba parte de los objetivos iniciales de la misión.
Cómo SpaceX consiguió traer de regreso a Ship 40 desde el océano Índico
Recuperar una estructura de aproximadamente 52 metros de altura en mar abierto no resultó sencillo. La nave no estaba diseñada para ser remolcada durante largas distancias y los equipos debieron enfrentar condiciones marítimas adversas para trasladarla hasta las proximidades de Christmas Island, territorio australiano en el océano Índico.
El recorrido hasta esa isla demandó unos 24 días. Allí, los especialistas pudieron inspeccionar el vehículo y retirar muestras de su escudo térmico antes de preparar el transporte hacia Estados Unidos. Posteriormente, Ship 40 fue cargada en el buque semisumergible Forte, que arribó al puerto de Brownsville el 7 de octubre. Desde allí, la nave fue trasladada por tierra hasta Starbase, donde finalmente quedó instalada junto a otras tres unidades Starship en distintas etapas de ensamblaje.
En total, transcurrieron aproximadamente 75 días desde el amerizaje hasta su regreso a Texas. La operación permitió conservar un vehículo que, de otra manera, habría quedado en el océano después de completar su misión.
Qué busca descubrir SpaceX al inspeccionar la nave recuperada
Uno de los principales elementos bajo estudio será el escudo térmico de Starship, formado por miles de losetas que protegen la estructura durante la reentrada atmosférica. La posibilidad de examinar su estado después de un vuelo real permitirá identificar daños, desgaste y diferencias entre las zonas sometidas a distintas condiciones térmicas.
Parte de ese trabajo ya produjo un resultado concreto. Dos losetas recuperadas de Ship 40 fueron instaladas posteriormente en Ship 41 y volvieron a volar durante el Flight 14, una prueba limitada de reutilización de componentes que no debe confundirse con la recuperación de una nave completa.
SpaceX también señaló que el vehículo aportará información sobre los motores Raptor y la aviónica, incluidos los equipos electrónicos responsables del control de vuelo. Sin embargo, la compañía todavía no difundió un diagnóstico técnico detallado de su estado ni resultados completos de las inspecciones.
Existe, además, una dificultad para interpretar los daños: Ship 40 permaneció varias semanas en contacto con el agua salada y fue sometida a remolques, maniobras de izado y transporte. Por eso, no todo el deterioro observado puede atribuirse directamente al lanzamiento o a la reentrada atmosférica.
La investigación deberá distinguir qué componentes sufrieron daños durante el vuelo y cuáles fueron afectados posteriormente por las condiciones de recuperación.
El hito que Starship todavía necesita para demostrar su reutilización
El regreso de Ship 40 llega después de otro avance importante del programa. El 28 de septiembre, SpaceX consiguió llevar por primera vez una Starship a órbita terrestre y desplegar 26 satélites Starlink V3 durante el Flight 14. Sin embargo, la Ship 41 utilizada en esa misión no sobrevivió a su amerizaje. SpaceX ya consiguió capturar propulsores Super Heavy mediante los brazos mecánicos de su torre de lanzamiento, pero todavía no logró repetir esa maniobra con la etapa superior Starship. Tampoco ha demostrado que una de estas naves pueda regresar a Starbase por sus propios medios y volver a volar.
Esa diferencia marca el alcance real de la recuperación. Ship 40 no constituye todavía una demostración de reutilización completa, pero permitirá obtener información física de una nave que atravesó las distintas fases de un vuelo suborbital y sobrevivió al regreso. El siguiente paso será determinar qué revelan las inspecciones y cómo pueden incorporarse esos resultados a futuras unidades. Para SpaceX, el desafío pendiente sigue siendo recuperar una etapa superior de manera controlada y en condiciones que permitan prepararla para un nuevo lanzamiento.
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