El Ejército Argentino puso en órbita su primer nanosatélite, un pequeño demostrador tecnológico desarrollado junto con el Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas para la Defensa (CITEDEF) y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) para adquirir experiencia en el diseño y operación de sistemas espaciales. El Evaluador Tecnológico Nano Sat (ETNS) se lanzó al espacio este jueves 1 de octubre a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX como parte de la misión compartida Transporter-18. Una hora después del lanzamiento, el satélite fue desplegado en órbita terrestre baja y se encuentra a la espera de establecer sus enlaces de comunicaciones para comenzar la evaluación de los diferentes sistemas que lleva a bordo.
El ETNS representa además el primer proyecto satelital de CITEDEF que alcanza el espacio y es el resultado de un desarrollo que comenzó a tomar forma en 2016. La iniciativa atravesó diferentes etapas de diseño, fabricación y ensayos, tuvo una interrupción durante la pandemia y posteriormente recibió un nuevo impulso con la incorporación del Ejército Argentino, principalmente a través de su Dirección General de Comunicaciones, Informática y Ciberdefensa.
El proyecto se presentó públicamente en abril de 2025 durante el XIII Congreso Argentino de Tecnología Espacial y completó durante 2026 las pruebas necesarias para poder integrarse a un vehículo de lanzamiento.
¿Qué es el ETNS y cuál es su misión?
La idea del ETNS no es funcionar como un satélite que preste servicios operativos, sino que su misión principal es la demostración tecnológica. Su objetivo es comprobar que los sistemas que el Ejército, CITEDEF y la CNEA diseñaron y probaron en tierra también pueden trabajar de manera coordinada en las condiciones reales del espacio. Esto valida las capacidades científicas y tecnológicas de los organismos participantes y les brinda experiencia técnica en una misión espacial real.
Entre los sistemas a probar se encuentran la electrónica de a bordo, la generación y administración de energía, las comunicaciones, la navegación, el control de actitud, el software de misión, el procesamiento de datos y la propia estructura del satélite.
La energía se obtiene mediante paneles solares y se almacena en baterías para mantener al vehículo funcionando también durante los períodos en los que atraviesa la sombra terrestre. Al mismo tiempo, sus sistemas de navegación y orientación deben permitir conocer y controlar la posición del nanosatélite después de su liberación, cuando puede comenzar a desplazarse con movimientos de rotación. Estabilizarlo resulta necesario, entre otras cosas, para orientar correctamente sus sistemas y establecer comunicaciones con las estaciones terrestres.
El nanosatélite operará en una órbita terrestre baja de 500 a 600 kilómetros de altura, desde donde completará una vuelta alrededor del planeta cada 90 minutos. Debido a ese movimiento, las estaciones ubicadas en Argentina sólo dispondrán de determinados períodos de tiempo durante cada paso para comunicarse con el vehículo, recibir telemetría y enviar instrucciones. El proyecto también contempla el uso de la red internacional de estaciones terrestres SatNOGS y pruebas relacionadas con el intercambio de información, incluidos mensajes cifrados.
La misión permitirá de esta manera evaluar no sólo componentes individuales, sino el ciclo completo de operación de un pequeño satélite: desde sobrevivir a las vibraciones del lanzamiento y desplegarse correctamente hasta generar energía, estabilizarse, establecer un enlace con tierra y transmitir información desde cientos de kilómetros de altura.
La incursión del CITEDEF en el sector de operaciones espaciales
El desarrollo del ETNS forma parte, a su vez, de un programa más amplio dentro de CITEDEF que permitió trabajar en tecnologías como estaciones terrenas, antenas, sistemas de navegación mediante GPS y comunicaciones ópticas por láser, aunque no todas estas tecnologías necesariamente forman parte de la configuración que actualmente se encuentra en órbita.
El objetivo inicial fue deliberadamente acotado: antes de avanzar hacia satélites con funciones operativas específicas, los investigadores buscaron demostrar que podían completar una misión espacial desde su concepción hasta su operación. Esa experiencia podría servir posteriormente como base para sistemas destinados a comunicaciones, transmisión y procesamiento de información, sensores u otras aplicaciones relacionadas con las necesidades de las Fuerzas Armadas.
Transporter-18 y el viaje a la órbita
El ETNS llegó al espacio con Transporter-18, una misión de lanzamiento compartido de SpaceX que partió desde la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg, en California. La idea es aprovechar la gran capacidad de carga del cohete Falcon 9 de SpaceX para lanzar en simultáneo cientos de pequeños satélites. En esta oportunidad, se enviaron 130 cargas útiles a la órbita terrestre al mismo tiempo.
El vuelo también tuvo una presencia argentina especialmente significativa. Junto con el ETNS viajaron el CubeSat universitario USAT-1 de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), el PocketQube universitario UTN FRH DIY 1 de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) y cuatro nuevos satélites de observación vinculados con la empresa Satellogic.
Para el ETNS, sin embargo, el lanzamiento marca apenas el comienzo de la etapa principal del proyecto. Los datos obtenidos durante sus próximos contactos permitirán determinar cómo respondieron los sistemas en el ambiente espacial y qué tecnologías podrán aprovecharse o perfeccionarse en futuros desarrollos nacionales.
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