Rheinmetall está probando en Portugal una nueva arquitectura de seguridad marítima que busca conectar sensores submarinos, drones y centros de comando dentro de una misma red. Las demostraciones forman parte de REPMUS 2026, uno de los principales ejercicios internacionales dedicados a experimentar con sistemas marítimos autónomos y no tripulados. El objetivo no es evaluar solamente un nuevo dron o sensor, sino comprobar si plataformas desarrolladas por diferentes fabricantes pueden trabajar juntas, intercambiar información y construir en tiempo real una imagen común de lo que sucede alrededor de un puerto o una instalación marítima crítica.
REPMUS (Robotic Experimentation and Prototyping with Maritime Unmanned Systems) se desarrolla entre el 31 de agosto y el 25 de septiembre en la península de Troia, Sesimbra y aguas cercanas de Portugal. Está organizado por la Armada portuguesa junto con instituciones de la OTAN, la Agencia Europea de Defensa, universidades y empresas. Este año, el ejercicio reúne a más de 3.700 participantes y utiliza un área de experimentación superior a 1.370 kilómetros cuadrados.
Allí se ensayan vehículos de superficie, sistemas submarinos, sensores, comunicaciones, software y centros de comando en escenarios destinados a reproducir condiciones operativas reales. Rheinmetall participa desde 2024 como integrador de sistemas y, en esta edición, trabaja directamente en actividades relacionadas con la protección de puertos para la Armada alemana.
¿Qué está ensayando Rheinmetall?
La pieza central de la demostración de Rheinmetall es un centro de comando móvil instalado dentro de un contenedor, que puede trasladarse y desplegarse cerca de la zona que debe ser protegida. Desde allí, los operadores reciben la información generada por los distintos sensores y controlan varios sistemas no tripulados. Dentro de ese centro funciona Rheinmetall Battlesuite, la arquitectura digital encargada de conectar esos equipos, integrar sus datos y presentarlos en una interfaz común. Battlesuite funciona como el entorno desde el cual se reúne, organiza y utiliza toda la información que generan los distintos sistemas.
Battlesuite se apoya en TACTICAL CORE, el ecosistema digital desarrollado por la empresa alemana Blackned. Este ecosistema reúne las herramientas de software y comunicaciones para que equipos que utilizan tecnologías, redes o protocolos diferentes puedan trabajar dentro de una misma arquitectura. Dentro de ella, RIDUX actúa como middleware, es decir, como una capa de software intermediaria que “traduce” y organiza el intercambio de información entre sistemas que originalmente no necesariamente fueron diseñados para comunicarse entre sí. Su función es hacer posible que los datos circulen correctamente entre todos ellos.
De esa forma, un sensor submarino de un fabricante, un vehículo autónomo de otro y un sistema de comando desarrollado por una tercera compañía pueden intercambiar datos dentro de la misma red. RIDUX facilita esa comunicación, TACTICAL CORE proporciona la infraestructura digital sobre la que se organiza y Battlesuite reúne esa información para que la utilicen los operadores. La arquitectura es abierta y modular, por lo que pueden incorporarse nuevos sensores, efectores o módulos de misión sin tener que reconstruir todo el sistema.
Durante REPMUS26, Rheinmetall está poniendo especial énfasis en sensores submarinos no tripulados y en su capacidad para mantener vigilancia persistente alrededor de instalaciones marítimas.
El objetivo primario de los ensayos: la protección de puertos para la Armada alemana
El objetivo primario de las pruebas durante esta nueva edición REPMUS 2026 gira en torno a la protección de puertos para la Armada alemana, una tarea considerablemente compleja. En estos casos, la amenaza puede encontrarse en la superficie, bajo el agua o en el aire, como ser una embarcación no identificada, un vehículo submarino, una mina, un buzo o un dron.
En este contexto, si cada sensor trabaja de forma aislada, un operador debe interpretar varias pantallas y combinar manualmente la información. Por eso, el concepto que Rheinmetall está ensayando busca fusionar los datos y presentar una única imagen operacional que permita detectar antes una posible amenaza y decidir qué respuesta utilizar.
La compañía incluso plantea una arquitectura que puede extenderse “desde el lecho marino hasta el espacio”, aunque la demostración de este año está centrada especialmente en los dominios submarino y de superficie. El concepto también permite separar físicamente los distintos componentes: radares, sensores y vehículos no necesitan encontrarse junto al centro de comando para aportar información a la red.
En paralelo, el desarrollo forma parte de una transformación más amplia dentro de las fuerzas navales, donde el desafío ya no consiste solamente en incorporar vehículos autónomos, sino en conseguir que puedan operar junto con buques tripulados, aeronaves, sensores costeros y sistemas de distintos países. Esa interoperabilidad es especialmente importante dentro de la OTAN, donde una operación puede involucrar equipos desarrollados bajo estándares y proveedores diferentes.
REPMUS se convirtió precisamente en un laboratorio para resolver ese problema: antes de desplegar estas tecnologías de manera operativa, las marinas pueden conectarlas, someterlas a escenarios realistas y comprobar dónde aparecen fallas de comunicaciones, coordinación o software. En este caso, Rheinmetall busca demostrar que su Battlesuite puede actuar como esa capa común, mientras la Armada alemana evalúa el concepto aplicado específicamente a la vigilancia y protección de puertos, instalaciones costeras y otras infraestructuras marítimas críticas.
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