Argentina invierte $120.000 millones para reactivar proyectos satelitales como el SARE, prepara el nuevo reactor nuclear RA-10 y conecta 6.000 escuelas con Starlink. Mientras tanto, Europa acelera su autonomía espacial y Estados Unidos lleva reactores nucleares a sus bases militares.
La agenda tecnológica de la semana estuvo atravesada por una misma preocupación: asegurar capacidades propias y mantenerlas operativas. Argentina anunció inversiones en satélites, avanzó hacia la puesta en marcha de un nuevo reactor nuclear multipropósito en Buenos Aires y acordó ampliar la conectividad en escuelas alejadas de las grandes ciudades. Europa, por su parte, consolidó nuevos medios para llegar al espacio y firmó nuevos contratos, mientras Estados Unidos apostó por la energía nuclear para reforzar una instalación militar crítica.
El esfuerzo argentino: reactiva satélites, reactores y conectividad
Uno de los principales anuncios locales fue la asignación de $11.000 millones al programa SARE II A, que contempla el desarrollo de cuatro satélites ópticos de observación terrestre. Impulsado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), el proyecto busca obtener imágenes de alta resolución y observar una misma región con mayor frecuencia, una capacidad útil para monitorear incendios, inundaciones, cultivos, ciudades y cambios en el territorio.
Los satélites previstos tendrán una masa de entre 100 y 250 kilogramos y formarán parte de una arquitectura distribuida: en lugar de depender de una única plataforma grande, el sistema utilizará varias unidades coordinadas. Sin embargo, el programa todavía se encuentra en la etapa de ingeniería básica y el primer lanzamiento aparece proyectado hacia 2030. La inversión representa, por lo tanto, un nuevo impulso para una iniciativa que lleva años postergada y cuya concreción dependerá de la continuidad presupuestaria.
También avanzó el Reactor Argentino Multipropósito RA-10, cuya puesta en marcha comenzaría antes de finalizar 2026 y se completaría durante los primeros meses de 2027, una vez obtenida la autorización regulatoria. Construido en el Centro Atómico Ezeiza, será un reactor de investigación de 30 megavatios térmicos destinado principalmente a producir radioisótopos para diagnóstico y tratamiento médico. También permitirá irradiar materiales, producir silicio de alta calidad para la industria electrónica y realizar investigaciones mediante haces de neutrones.
En materia de conectividad, Starlink desplegará 6.000 terminales en establecimientos educativos argentinos, principalmente escuelas rurales y comunidades aisladas. El acuerdo contempla equipos y conectividad satelital por un costo total cercano a los US$22 millones. Starlink aportará los kits y los primeros dos años de servicio, mientras que el Estado financiará la instalación, el soporte y un tercer año de conexión.
El caso europeo: nuevos lanzadores, proyectos y contratos
En Europa, el cohete alemán Spectrum, desarrollado por Isar Aerospace, alcanzó la órbita y desplegó cinco pequeños satélites en su segunda misión. El lanzamiento convirtió a la compañía en la primera empresa espacial comercial europea que coloca satélites en órbita con un cohete lanzado desde Europa continental, marcando un avance concreto para el acceso privado europeo al espacio.
Arianespace también reforzó su cartera con cerca de diez nuevas misiones para Ariane 6. Entre ellas aparecen seis vuelos adicionales para la constelación Amazon Leo, dos lanzamientos para renovar la red OneWeb de Eutelsat y una misión para la cápsula reutilizable Nyx. Los acuerdos abarcan conectividad, transporte de carga, observación terrestre y servicios entre órbitas.
En paralelo, Francia anunció su respaldo al VORTEX-S, el avión espacial reutilizable que Dassault Aviation y la alemana OHB desarrollan para transportar cargas, operar en órbita y regresar aterrizando sobre una pista convencional. El programa apunta a recuperar una capacidad que Europa todavía no posee de manera autónoma: llevar materiales al espacio y traerlos nuevamente a la Tierra.
El movimiento de Estados Unidos: reactores para impulsar su autonomía energética
Finalmente, Estados Unidos anunció que instalará un microreactor nuclear en la base naval de Crane, Indiana, antes de septiembre de 2028. El sistema producirá electricidad dentro del complejo para mantener operativas sus instalaciones incluso ante cortes prolongados, desastres, ataques físicos o incidentes cibernéticos contra la red.
Las siete noticias reflejan una tendencia común: la tecnología ya no se evalúa únicamente por su nivel de innovación, sino por la autonomía, la continuidad y la resiliencia que puede aportar. El desafío no termina cuando se construye un satélite, un reactor o un lanzador; empieza mucho antes, con infraestructura y presupuesto sostenido, y continúa durante toda su vida operativa.
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