Lockheed Martin realizó una inversión multimillonaria para desarrollar vehículos adaptables que vuelan a 6.100 km/h

Lockheed Martin desarrolla vehículos hipersónicos adaptables a distintas misiones

Lockheed Martin desarrolla vehículos hipersónicos adaptables a distintas misiones.

Lockheed Martin inició una inversión que describió como «multimillonaria» para desarrollar un vehículo hipersónico que funcione como una plataforma afaptable para diferentes cargas útiles y perfiles de misión. La iniciativa, denominada Modular Payload Delivery System (MPDS), busca desarrollar una arquitectura modular que pueda volar cerca de los 6.100 km/h para no tener que desarrollar un vehículo nuevo cada vez que cambia el objetivo operativo. El concepto podría aplicarse tanto a misiones ofensivas como a funciones vinculadas con la defensa antimisiles.

Concepto de misil hipersónico de Lockheed Martin para sus cazas F-35C.

El proyecto aparece en un momento en el que Estados Unidos intenta acelerar sus programas hipersónicos después de años de desarrollos complejos, pruebas fallidas y cancelaciones. Washington compite en este campo principalmente con China y Rusia, que ya han desplegado distintos sistemas capaces de operar a velocidades hipersónicas.

En ese contexto, Lockheed Martin pretende apoyarse en tecnologías previamente ensayadas en vuelo y aplicar una lógica de modularidad para acortar los tiempos entre el desarrollo de una capacidad y su eventual producción.

¿Qué son los vehículos hipersónicos y por qué es tan difícil su desarrollo?

Se denomina hipersónico a todo vehículo que se desplace a velocidades superiores a Mach 5, es decir, cinco veces la velocidad local del sonido, equivalente a unos 6.100 k/h, y estrictamente dependiendo de la altura y las condiciones atmosféricas de vuelo. Pero lo que complica el diseño técnico en estos vehículos no es la velocidad por sí sola.

A esos regímenes, el aire que rodea al vehículo experimenta fuertes efectos de compresión y calentamiento. Las superficies de la plataforma deben soportar elevadas cargas térmicas y aerodinámicas, y los sistemas de guiado deben continuar funcionando en un entorno extremadamente exigente. En el caso de los vehículos planeadores hipersónicos y determinados misiles de crucero, la capacidad de maniobrar durante el vuelo agrega además dificultades para los sistemas defensivos que intentan estimar su trayectoria.

La propuesta de MPDS consiste en separar, hasta donde resulte técnicamente posible, el vehículo encargado de transportar la carga de la función específica que esa carga debe cumplir. Mediante interfaces y volúmenes estandarizados, distintas cargas podrían integrarse con modificaciones limitadas sobre la estructura básica. En lugar de diseñar un misil diferente para cada misión, una familia de vehículos podría compartir elementos de propulsión, aerodinámica, protección térmica, guiado y fabricación, mientras cambia el módulo asociado a su efecto final. Lockheed también apunta a incrementar la automatización productiva y reducir la cantidad de trabajo requerido para fabricar cada unidad.

El concepto no elimina las dificultades físicas del vuelo hipersónico. Una nueva carga modifica la masa, la posición del centro de gravedad, los requerimientos eléctricos y térmicos y, según su instalación, puede afectar las características aerodinámicas del vehículo. Por eso, la modularidad requiere definir desde márgenes e interfaces compatibles con distintas configuraciones. El beneficio potencial está en evitar que cada modificación obligue a repetir desde cero todo el ciclo de diseño, calificación y producción.

El esfuerzo por impulsar vehículos hipersónidos de EE.UU. y Lockheed Martin

El desarrollo también refleja una evolución en las prioridades estadounidenses. El programa AGM-183A ARRW (Air-Launched Rapid Response Weapon) de EE.UU. para desarrollar un arma hipersónica lanzada desde un avión, en el que participó Lockheed Martin, atravesó problemas durante sus ensayos y no se convirtió en el camino rápido hacia una capacidad operativa que inicialmente se esperaba.

Luego de esa experiencia, MPDS adopta una estrategia diferente: aprovechar tecnologías ya probadas, reducir la dependencia de diseños exclusivos y facilitar una producción adaptable. Si bien todavía se trata de un desarrollo, la iniciativa muestra que la competencia hipersónica está empezando a trasladarse desde la demostración de velocidad hacia un problema igualmente importante: cómo fabricar sistemas útiles, adaptables y en cantidades suficientes.

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