“Quiero que los jóvenes tengan oportunidades equivalentes a Silicon Valley en Argentina”, afirma Adriana Baravalle, la nueva titular de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología mediante el Decreto 730/2026 introduce un perfil especializado en inteligencia artificial, ciencia de datos y ciberseguridad en la conducción del sistema científico-tecnológico argentino. Con una trayectoria vinculada a la Universidad Austral, donde dirigió el Laboratorio de Tecnologías Exponenciales y fundó la red regional synapsIA, la funcionaria asume la gestión de organismos estratégicos como el CONICET, la CONAE y el Banco Nacional de Datos Genéticos. El plan institucional articulado bajo su gestión propone fortalecer la transferencia tecnológica, la captación de inversiones multilaterales y privadas, y la consolidación de un ecosistema que integre al sector público, la academia y las industrias del conocimiento, apuntando a generar oportunidades de desarrollo para los jóvenes dentro del país.
Formación técnica y desarrollo en ciencias de datos aplicada
La trayectoria académica y profesional de Adriana Baravalle se asienta sobre la analítica de sistemas por la Universidad Nacional de Defensa y una maestría en Ciencia de Datos y Gestión del Conocimiento por la Universidad Austral. Su aproximación a la resolución de problemas informáticos se destaca por el uso eficiente de arquitecturas algorítmicas avanzadas. En el área de la seguridad informática, sus investigaciones han priorizado el uso de modelos clásicos de aprendizaje automático (machine learning) supervisado en lugar de modelos profundos complejas como las redes neuronales convolucionales, optimizando los tiempos de procesamiento y la tasa de acierto en la clasificación de amenazas binarias.
Asimismo, su labor en el sector público incluyó la estructuración de infraestructura de datos masivos, destacándose su participación en la arquitectura de un Data Lake para el INDEC y su integración en las mesas de trabajo para la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial entre 2016 y 2019. La experiencia técnica acumulada abarca campos como la criptología, el procesamiento de datos escalables y el análisis de tecnologías exponenciales, competencias orientadas a modernizar la gestión pública y aplicar modelos de análisis predictivo en la toma de decisiones estatales.
Articulación público-privada e incentivo a la innovación
El modelo de gestión promovido para la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología busca superar la fragmentación entre la investigación académica y la aplicación comercial mediante redes de vinculación tecnológica. A través de iniciativas como synapsIA, un foro regional diseñado para conectar a investigadores con fondos de capital de riesgo e industrias del sector productivo, la estrategia enfatiza la transferencia de tecnología en sectores críticos como la biotecnología, el agrotech y las tecnologías de la información.
Para sostener el financiamiento del sistema sin depender de una única fuente de recursos presupuestarios, la hoja de ruta contempla la presentación de planes basados en métricas de eficiencia para acceder a partidas del Ministerio de Economía, combinados con la atracción de fondos provenientes de organismos multilaterales e inversores privados. Este enfoque apunta a estructurar proyectos con compromiso de resultados, integrando patentes, desarrollos de código abierto y emprendimientos de base tecnológica (spin-offs) formados en las universidades e institutos nacionales.
Contención del talento federal y estándares internacionales
Uno de los ejes conceptuales planteados para la gestión del área es la creación de un entorno técnico y económico favorable que permita mitigar la migración de profesionales calificados hacia mercados externos. El objetivo de equiparar las condiciones locales con polos globales como Silicon Valley se fundamenta en el fortalecimiento del ecosistema nacional de software, la infraestructura de supercómputo y los marcos normativos para el desarrollo ético y responsable de la inteligencia artificial.
Para lograr una inserción competitiva en cadenas globales de valor, la política tecnológica contempla potenciar la capacidad técnica de los jóvenes graduados mediante programas de capacitación continua y especialización en ciencias computacionales. La articulación de las capacidades operativas de la CONAE en el ámbito espacial y del CONICET en ciencias aplicadas busca proporcionar proyectos de escala internacional que retengan al capital humano especializado y transformen el conocimiento científico en valor agregado de exportación.
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