250 millones de dólares: Astra busca volver al mercado espacial para financiar su nuevo cohete Rocket 4

Astra busca volver al mercado espacial con 250 millones de dólares para financiar su nuevo cohete Rocket 4.

Astra busca volver al mercado espacial con 250 millones de dólares para financiar su nuevo cohete Rocket 4.

Astra Space prepara una nueva ronda de financiación por 250 millones de dólares con la que busca volver al mercado de lanzamientos espaciales con su nuevo cohete Rocket 4. Según Chris Kemp, CEO y cofundador de la compañía estadounidense, Astra pretende captar el capital con una valuación de 1.000 millones de dólares, y espera cerrar la operación durante este trimestre. El movimiento llega después de varios años marcados por fallas de sus cohetes y dificultades financieras.

Chris Kemp, fundador y director ejecutivo de Astra, interviene durante la conferencia Skybridge Capital SALT New York 2021 en la ciudad de Nueva York, en 2021. Crédito: REUTERS/ Brendan McDermid.

Hace algunos años, Astra llegó a cotizar en bolsa y a superar una valuación de 2.000 millones de dólares, pero una sucesión de problemas técnicos, lanzamientos fallidos y pérdidas financieras redujo drásticamente su posición. En julio de 2024, se retiró del mercado bursátil mediante una operación que la valuó en apenas 11,25 millones de dólares.

Desde entonces inició una reorganización bajo control privado y durante 2025 consiguió otros 80 millones de dólares destinados, entre otras cosas, a refinanciar deuda, cubrir costos legales y fortalecer sus operaciones. En paralelo, el Departamento de Defensa de Estados Unidos otorgó a la empresa en 2024 un contrato con un valor potencial de hasta 44 millones de dólares para desarrollar y demostrar un sistema de lanzamiento tácticamente responsivo –un sistema de lanzamiento que pueda desplegar satélites militares con muy poca anticipación y desde infraestructura relativamente móvil.

El nuevo Rocket 4.0

El regreso de Astra Space está apoyado en Rocket 4.0, un lanzador de dos etapas y 18,9 metros de altura, 1,8 metros de diámetro y 30.000 kg de masa al despegue. Utilizará oxígeno líquido y queroseno RP-1 como propelentes y está diseñado para alcanzar alrededor de 80.000 libras-fuerza de empuje en su primera etapa y 6.500 libras-fuerza en la segunda. Su objetivo de diseño es transportar hasta 1.000 kg de carga útil a una órbita terrestre baja (LEO) de 500 kilómetros y 50 grados de inclinación.

El cohete será descartable, en contraste con la estrategia de reutilización adoptada por empresas como SpaceX y otras compañías que actualmente desarrollan nuevos vehículos. Esta decisión, sin embargo, no es llamativa: para una empresa que ha sufrido varios reveses que la sacaron del mercado, es razonable comenzar con un vehículo operativo y luego, eventualmente, intentar concretar la reutilización.

Al respecto, la compalía afirma que buscará compensar esa diferencia mediante fabricación simplificada, infraestructura reducida, una alta frecuencia y un precio objetivo cercano a 5 millones de dólares por lanzamiento. La empresa apunta, además, a una cadencia eventual de hasta un vuelo semanal y a cubrir inclinaciones orbitales de entre 29 y 110 grados desde diferentes sitios.

Uno de los aspectos centrales de esta iniciativa es que el sistema de lanzamiento fue concebido para que sea transportable. Sus equipos pueden desplazarse y desplegarse en ubicaciones con infraestructura limitada, reduciendo la dependencia de una plataforma fija, de forma equivalente a los misiles TEL (Transporter Erector Launcher). Esto permitirá realizar misiones dedicadas a órbitas específicas y, especialmente para clientes militares, reponer o desplegar satélites con poca anticipación.

Según Reuters, Astra buscaría comenzar los lanzamientos de prueba de Rocket 4 en 2026, y los lanzamientos operativos en 2027.

Astra busca volver al mercado espacial con 250 millones de dólares para financiar su nuevo cohete Rocket 4.

Una apuesta doble

Astra proyectó su reconstrucción apoyándose en más de un solo frente. Más allá de su nuevo lanzador, la empresa desarrolló en paralelo una división de propulsión eléctrica para satélites que se convirtió en una parte importante de sus operaciones. En enero de 2026 informó haber entregado 110 sistemas de propulsión y aseguró que todos los equipos que habían sido desplegados se encontraban funcionando correctamente.

Sus motores utilizan propulsión eléctrica de efecto Hall y pueden funcionar con xenón o criptón. Un sistema individual opera con 400 vatios de potencia y genera unos 25 milinewtons de empuje con xenón, o 18 milinewtons con criptón. Si bien parecen valores pequeños, se deben leer en contexto: los propulsores eléctricos generan bajas aceleraciones para mejorar su eficiencia, y trabajan durante períodos prolongados para realizar sus maniobras en el espacio. Con un impulso específico de alrededor de 1.400 segundos con xenón, pueden realizar elevación y mantenimiento de órbita, maniobras para evitar colisiones y operaciones de retiro al final de la vida útil con un consumo reducido de propelente. Astra también ofrece la opción de combinar dos, tres o cuatro propulsores para aumentar el empuje disponible según la misión.

El nuevo intento de Astra llega después de una primera etapa de desarrollo extremadamente rápida. Fundada en 2016, la compañía realizó su primer vuelo de prueba en 2018 y consiguió alcanzar por primera vez la órbita en noviembre de 2021 con Rocket 3.3, en una misión para el programa de pruebas de la Fuerza Espacial estadounidense. En marzo de 2022 completó otro lanzamiento orbital exitoso y desplegó 22 satélites, pero sufrió también varias misiones fallidas.

El último vuelo de Rocket 3.3, en junio de ese año, no alcanzó la velocidad orbital debido a un consumo elevado de combustible en la etapa superior. Astra abandonó posteriormente ese vehículo y concentró sus recursos en un sistema más grande y concebido con mayor énfasis en confiabilidad. La ronda de 250 millones de dólares debe financiar ahora esa transición. Su resultado dependerá de que Rocket 4 logre demostrar que el concepto de lanzadores pequeños, económicos, móviles y disponibles con poca anticipación puede ocupar un espacio propio en un mercado donde los grandes vehículos reutilizables y los servicios de lanzamiento compartido han reducido fuertemente el costo de acceso a la órbita.

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