¿Qué ocurrió instantes después del impacto del asteroide de Chicxulub que acabó con los dinosaurios

Representación artística del impacto del asteroide Chicxulub.

Representación artística del impacto del asteroide Chicxulub.

El impacto del asteroide Chicxulub que acabó con los dinosaurios no solo generó un cráter gigantesco, sino que desató una serie de eventos térmicos globales cuya magnitud continúa siendo estudiada por la comunidad científica. Recientes investigaciones geomorfológicas y paleoclimáticas, puv¡blivadas en JGR Biogeosciences, sugieren que la reentrada atmosférica de los detritos vaporizados generó una radiación infrarroja extremadamente violenta en la superficie terrestre. Este fenómeno térmico, derivado de la energía cinética depositada en las capas altas de la atmósfera, habría superado con creces los límites de resistencia física de los vertebrados terrestres sin protección antes de dar paso a un invierno prolongado.

Imagen artística sobre cómo se podría haber visto el cráter de Chicxulub poco después de que un meteorito cayera en la península de Yucatán.

El rol del polvo de silicato en el pulso térmico

Durante el impacto en el área que hoy ocupa la Península de Yucatán, se expulsaron enormes volúmenes de roca vaporizada que se condensaron en pequeñas esferas de vidrio conocidas como esférulas. Al caer de regreso a través de la atmósfera a velocidades de varios kilómetros por segundo, la fricción transformó esa energía cinética en un pulso de radiación infrarroja masivo sobre la superficie del planeta.

Sin embargo, análisis recientes publicados en la revista JGR Biogeosciences por investigadores de la Universidad de Purdue revelaron un factor determinante que los modelos previos no habían contabilizado completamente. La formación de una densa capa de polvo de silicato de grano fino actuó como un aislante térmico en la alta atmósfera, impidiendo que el calor se disipara hacia el espacio exterior y redirigiendo hacia la Tierra una dosis de radiación hasta 3.5 veces superior a los cálculos anteriores.

Radiación extrema y propagación de incendios

La magnitud de este pulso de calor alcanzó niveles drásticos en las primeras horas posteriores al evento. Según las simulaciones del equipo liderado por el científico planetario Brandon Johnson, la energía recibida en la superficie expuesta habría sido aproximadamente 17 veces mayor que la dosis de radiación térmica letal para los seres humanos, extinguiendo la vida de la mayoría de los organismos terrestres que no se encontraban sumergidos en agua o bajo tierra.

A pesar de que este destello de radiación no necesariamente poseía la energía suficiente para encender troncos de madera gruesos de forma instantánea, sí superó los umbrales de combustión para materiales vegetales ligeros. Elementos como hojas secas, Líquenes y agujas de pino habrían entrado en ignición inmediata, sirviendo como combustible primario para desencadenar tormentas de fuego a gran escala en zonas continentales como América del Norte, según evidencias recuperadas en yacimientos como la Formación Tanis y la Cuenca de Raton.

Imagen del Cañón Diablo en Arizona muestra una escala similar a la destrucción física del impacto de Chicxulub.

Evidencia geológica y efectos a largo plazo

La confirmación de esta fase de calor extremo se apoya en el análisis de sedimentos estratigráficos hallados en el Límite Cretácico-Paleógeno (K-Pg). En estos registros paleontológicos, paleontólogos de instituciones como el University College London han identificado capas superpuestas de esférulas y materiales silicatados finos, lo que demuestra la secuencia temporal precisa entre la caída de material derretido y la sedimentación del polvo en suspensión.

Una vez que el pulso térmico inicial disminuyó, esa misma capa de polvo fino permaneció en suspensión en la estratosfera durante años, bloqueando el paso de la luz solar directa. Este bloqueo solar provocó una caída drástica en la temperatura global conocida como invierno de impacto, lo que interrumpió la fotosíntesis en ecosistemas marinos y terrestres, consolidando la extinción masiva de aproximadamente el 75% de las especies del planeta.

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