La Unidad de Innovación de Defensa (DIU) de Estados Unidos ha lanzado la iniciativa SWAP-USV (Cargas Útiles Adaptativas para Combate Ajustado en Vehículos de Superficie No Tripulados), un programa técnico que busca integrar embarcaciones de superficie no tripuladas (USV) con plataformas aéreas autónomas (UAS). La convocatoria oficial responde a la necesidad del Departamento de Defensa de desplegar sistemas modulares, económicos y de rápida producción comercial para tareas de interceptación, vigilancia y neutralización de amenazas en entornos marítimos reducidos o disputados.
Requisitos técnicos de autonomía y alcance operativo
El requerimiento central del proyecto SWAP-USV exige que las embarcaciones de superficie cuenten con un alcance operativo mínimo de 200 millas náuticas y sostengan una velocidad de crucero continuada de al menos 10 nudos. Asimismo, la arquitectura informática del vehículo debe integrar capacidad de navegación autónoma para tareas de patrulla, seguimiento e interceptación de embarcaciones no cooperativas en zonas costeras, fluviales o en mar abierto.
Para garantizar una adaptación logística ágil, las especificaciones oficiales priorizan soluciones capaces de operar desde ubicaciones sin infraestructura pesada, requiriendo que los sistemas puedan transportarse y desplegarse directamente desde contenedores estandarizados o mediante aviones de transporte C-17. La estrategia técnica busca utilizar únicamente tecnología con líneas de producción activas, excluyendo prototipos conceptuales o diseños en etapas tempranas de desarrollo.
Integración y especificaciones de las plataformas aéreas
Cada vehículo de superficie debe estar integrado con al menos dos drones aéreos de ataque comercialmente maduros. La carga útil combinada requerida para el componente aéreo es de un mínimo de 2 kilogramos de carga explosiva o cinética, complementada con la capacidad técnica de realizar evaluaciones de daños tras el impacto (Battle Damage Assessment) o retornar a la embarcación base cuando se utilicen variantes recuperables.
Además de las funciones de ataque de precisión, la arquitectura de sensores de los aeronaves contempla módulos para reconocimiento de imágenes (ISR), relés de comunicaciones y guerra electrónica. Esta versatilidad operativa permite mantener una cobertura constante sobre áreas designadas, minimizando la carga logística y la necesidad de intervención humana directa en entornos con presencia de interferencia electromagnética.
Estructura del desafío técnico y fases de implementación
La Unidad de Innovación de Defensa estructuró el proceso de selección e integración mediante la competencia SWAP-USV Challenge, respaldada con un fondo inicial de USD$ 100 millones divididos en tres etapas de desarrollo llamadas “sprints”. La primera fase, con un presupuesto de USD$ 40 millones, exige que los participantes presenten un sistema completamente funcional para pruebas de evaluación dentro de los 29 días posteriores a su selección.
Las pruebas en agua de la primera etapa están programadas para iniciarse a fines de 2026, buscando un despliegue operativo en campo en un plazo máximo de 120 días. Las fases posteriores, proyectadas hasta 2027, evaluarán la integración de sistemas multi-proveedor, mayores capacidades de procesamiento autónomo y cargas útiles ampliadas, con contratos adicionales de adquisición escalable por un monto de USD$ 200 millones.
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