El satélite argentino SABIA-Mar entra en la etapa de ensayos previos al lanzamiento

El satélite argentino SABIA-Mar completó su etapa de fabricación e inició la campaña de ensayos previa al lanzamiento. El objetivo es comprobar que puede soportar el despegue y funcionar correctamente en las críticas condiciones ambientales del espacio. La Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) informó recientemente que la misión atraviesa sus últimos hitos técnicos y operativos en las instalaciones de INVAP, en Bariloche. Si las pruebas se completan según lo previsto, el satélite se lanzará durante el primer semestre de 2027.

El satélite argentino SABIA-Mar completó su etapa de fabricación e inició la campaña de ensayos previa al lanzamiento.

Esta nueva campaña de ensayos no representa la primera vez que se prueban los componentes. Antes de incorporarlos al satélite, los equipos de la plataforma de servicios y de la carga útil óptica se sometieron individualmente a verificaciones funcionales y ambientales.

INVAP informó a fines de 2025 que esos ensayos habían concluido y que los instrumentos ópticos estaban preparados para su integración. En marzo de 2026, la empresa se encontraba terminando la unión de la plataforma —encargada de la energía, las comunicaciones, el control y la navegación— con la carga útil formada por las cámaras y sensores que observarán la Tierra. Ahora, la nueva campaña evaluará el comportamiento del SABIA-Mar como un único sistema, con todos sus subsistemas conectados y trabajando en conjunto.

Los ensayos funcionales y mecánicos

Si bien la CONAE no publicó una lista de los ensayos finales, las campañas asociadas a otros satélites construidos por INVAP y los estándares internacionales permiten identificar las principales pruebas que normalmente se realizan en esta instancia.

Primero se ejecutan ensayos funcionales integrales. Se enciende el satélite, se envían comandos, se recibe telemetría y se verifica la distribución de energía, la computadora de a bordo, las comunicaciones, el software, los sensores de orientación, los actuadores y los instrumentos científicos.

También se simulan secuencias de misión, modos de emergencia y cambios entre los equipos principales y sus sistemas de respaldo. Estas verificaciones se repiten antes y después de cada prueba ambiental, ya que una falla puede aparecer únicamente después de que la estructura haya sido sometida a vibraciones, ruido o cambios extremos de temperatura.

Por su parte, la campaña mecánica busca reproducir las condiciones más exigentes del lanzamiento. El ensayo de vibración consiste en colocar al satélite sobre una plataforma que lo mueve en sus tres ejes con frecuencias y aceleraciones calculadas a partir del vehículo lanzador. De esta manera se comprueba que la estructura, las uniones, los cables y los equipos resistan las cargas generadas durante el despegue.

El Arctic Weather Satellite de la Agencia Espacial Europea (ESA) montado sobre un shaker, la mesa vibratoria que se utiliza para realizar los ensayos de vibiración.

La prueba acústica expone al satélite a niveles de presión sonora similares a los producidos por los motores del cohete, mientras que los ensayos de choque verifican su respuesta ante eventos breves y violentos, como la separación de etapas, la liberación del satélite o el accionamiento de mecanismos. También pueden medirse su masa, su centro de gravedad y sus momentos de inercia, parámetros necesarios para acoplarlo correctamente al lanzador y controlar su orientación una vez en órbita.

El alcance exacto de cada prueba dependerá de los requisitos establecidos para el lanzamiento del SABIA-Mar.

Las pruebas de vacío y electromagnéticas

Otra prueba fundamental es el ensayo de termovacío, en la que el satélite se introduce en una cámara que simula el vacío y las temperaturas extremas del espacio. Durante ese prueba, se mantienen encendidos diferentes equipos para verificar que puedan disipar calor, conservar temperaturas seguras y continuar funcionando sin la presencia de aire.

Un satélite europeo dentro de una enorme cámara de termovacío (HVAC).

La campaña suele incluir además pruebas de compatibilidad electromagnética, destinadas a comprobar que las computadoras, transmisores, cámaras, sensores y cables no interfieran entre sí. Los ensayos de radiofrecuencia se utiliza para verificar las antenas y los enlaces con las estaciones terrestres. También puede haber ensayos de despliegue de paneles y otros mecanismos móviles.

En una misión óptica también deben completarse calibraciones para comprobar que las cámaras registren correctamente las diferentes bandas de luz y que las imágenes puedan ubicarse con precisión sobre la superficie terrestre.

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