La otra competencia entre Argentina e Inglaterra: proyección en la Antártida

La otra competencia entre Argentina e Inglaterra: proyección en la Antártida.

La otra competencia entre Argentina e Inglaterra: proyección en la Antártida.

No solo el mundial vincula a Argentina e Inglaterra, también lo ha hecho históricamente el Atlántico Sur y, en profundidad científica, la Antártida. Malvinas, el fútbol y el continente blanco son campos en donde los países chocan permanentemente.

Mientras no existe una competencia en términos militares dada la superioridad británica, Argentina no tiene nada que envidiarle a Inglaterra en la ciencia. Incluso no contando con la misma capacidad tecnológica para sus operaciones, las expediciones argentinas en la Antártida y las bases establecidas están a la altura de la complejidad científica.

Temperaturas inferiores a los – 50 grados Celsius y vientos que pueden superar los 200 kilómetros por hora. Además de meses sin luz solar y una enorme distancia de los centros urbanos. Superando esta logística, la proyección antártica demuestra que Argentina es un país a la vanguardia en investigaciones científicas.

La Base Belgrano II es la estación científica permanente más austral de Argentina, ubicada en la Antártida a unos 1.300 kilómetros del Polo Sur.

La presencia de Argentina e Inglaterra en la Antártida: la presencia sostenida desde Sudamérica

En el caso de Argentina, se trata de uno de los países con mayor presencia histórica en la Antártida. Por parte de Inglaterra, debe aclararse que su proyección antártica está sustentada en la base militar y logística que suponen las Islas Malvinas que ocupa ilegalmente hace casi 200 años.

Cada uno proyecta así su presencia antártica a partir de diversas capacidades. Se apoyan en ventajas estratégicas a partir de sus Fuerzas Armadas y el potencial científico desde la experiencia y el conocimiento de las delegaciones combinadas entre militares y académicos.

La larga historia de las bases argentinas

El abanico de bases argentinas tiene a Marambio como su cabecera, pero también se destaca Orcadas como la más antigua, Esperanza, San Martín, Belgrano II -la más moderna-, Carlini y Petrel.

Mientras que cada una especializa sus líneas de investigación, también existen otras estacionales, que funcionan en el verano austral. La Base Marambio se erige como la puerta de entrada argentina a la Antártida, con una pista de grava que recibe aeronaves de gran porte en casi todo el año.

Desde los laboratorios argentinos se trabaja en investigaciones sobre geología, biología marina, microbiología, ciencias atmosféricas, cambio climático y geofísica. De esta manera, se generando material académico y pruebas científicas que se difunden a nivel global.

La Base Belgrano II es la estación científica permanente más austral de Argentina, ubicada en la Antártida a unos 1.300 kilómetros del Polo Sur.

La infraestructura de alta especialización del Reino Unido

El caballo de batalla británico en la Antártida es el British Antarctic Survey (BAS), un reconocido programa científico a nivel global. Su repertorio se extiende en 3 bases clave: Rothera, Halley VI y Signy, planificadas para operar bajo las condiciones extremas del continente blanco.

La estación Halley VI representa uno de los ejemplos más avanzados de ingeniería antártica. Fue construida sobre módulos elevados con patas hidráulicas y esquíes, es desplazable si el hielo amenaza la estabilidad y se adapta a los cambios geográficos que sufre la Antártida por el calentamiento global.

Mientras tanto, Rothera es el principal centro logístico de conexión e incorpora laboratorios de última generación. Los hangares y puerto propio conectan esta base con los puntos que Inglaterra ocupa en el Atlántico Sur como las Malvinas Argentinas y Georgias del Sur.

La Base Rothera es la principal estación científica británica en la Antártida, ubicada en la isla Adelaida y operada por el British Antarctic Survey.

Las exigencias de la logística antártica

Poner en funcionamiento una base antártica es un trabajo muy exigente y que requiere de una gran cadena logística.

Argentina, que lleva décadas de presencia antártica, tiene hoy al rompehielos ARA Almirante Irízar como la unidad más importante en la conectividad con el continente helado. Este buque combina capacidades logísticas y científicas, incluyendo laboratorios a bordo e implementaciones tecnológicas satelitales de posicionamiento, sensores oceanográficos y plataformas para investigaciones multidisciplinarias.

Es la cabeza de todas las campañas Antárticas de Verano. El Irizar transporta recursos estratégicos como combustible, alimentos, vehículos, materiales de construcción y equipamiento científico para proveer a las misiones argentinas. En el rubro aéreo, Argentina destaca a sus Hércules C-130. Mientras, Inglaterra cuenta con una cartera más amplia de aviones de llegada a la Antártida.

La Royal Navy cuenta con el RRS Sir David Attenborough, uno de los buques polares más modernos del mundo. Sus escalas han suscitado polémica en la región, al utilizar diversos puertos sudamericanos como base para complementar su logística con las bases malvineras.

Comunicaciones antárticas y conectividad bajo cero

Los últimos desarrollos tecnológicos alrededor del continente blanco se centraron en la comunicación. Tanto Argentina como Inglaterra han enlazado la conectividad de la Antártida a partir de satélites. Así, los datos y la coordinación de operaciones son más veloces y eficientes, como también se potencian las investigaciones meteorológicas y se previenen emergencias climáticas.

Argentina reluce así la complementariedad del rompehielos, los satélites SAOCOM y las capacidades desarrolladas por ARSAT para establecer redes de monitoreo ambiental. Capacidades espaciales, marítimas y tecnológicas que sostienen la histórica presencia nacional en la Antártida.

Argentina e Inglaterra en la Antártida: posibilidades, ventajas y diferencias

A pesar de no contar con las capacidades militares y económicas de Reino Unido, Argentina se proyecta como uno de los países más relevantes del mundo en términos antárticos.

Así, ambos países construyeron sus capacidades desde diversas ventajas y posibilidades, que van más allá de la investigación científica. Las bases, las unidades militares y los sistemas implementados forman parte redes tecnológicas que les permiten operar de manera continua en el clima más hostil del planeta.

Cabe recordar, nuevamente, que las ventajas logísticas del Reino Unido encuentran en la ocupación ilegal de Malvinas un punto clave. Argentina, en la Antártida, demuestra su enorme potencial científico y, así como en el fútbol, supera todas las dificultades y lidera un área clave del desarrollo tecnológico a nivel global.

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