La inversión en empresas satelitales alcanza un récord anual, con US$ 8.100 millones durante el primer semestre de 2026

La inversión en empresas satelitales alcanza un récord anual en apenas seis meses.

La inversión en empresas satelitales alcanza un récord anual, con US$ 8.100 millones durante el primer semestre de 2026.

La inversión privada en empresas vinculadas directamente con satélites alcanzó los US$ 8.100 millones durante el primer semestre de 2026, una cifra que ya supera todos los totales anuales registrados por Space Capital. El dato refleja la aceleración de un mercado impulsado por la observación de la Tierra, las comunicaciones, la inteligencia militar y la creciente demanda gubernamental de servicios espaciales propios. Sin embargo, el récord no significa que todo ese capital haya sido destinado únicamente a fabricar satélites. De hecho, forma parte de una transformación más amplia, en la que el sector espacial comienza a integrarse con la inteligencia artificial, las telecomunicaciones, el procesamiento de datos y la producción industrial avanzada.

Seis de las diez principales operaciones del segundo trimestre de 2026 estuvieron relacionadas con empresas del sector de infraestructuras, que engloba a compañías con hardware y software para diseñar, fabricar, lanzar y operar activos espaciales. Crédito: Space Capital.

La inversión empresas satelitales: ejes de la economía espacial

El informe de Space Capital divide la economía espacial en tres niveles. El primero es la infraestructura, que comprende el diseño, la fabricación, el lanzamiento y la operación de cohetes, satélites y otros sistemas espaciales. El segundo es la distribución, formada por las tecnologías que reciben, conectan, procesan y administran los datos obtenidos desde el espacio. El tercero corresponde a las aplicaciones, es decir, empresas y servicios que utilizan información satelital para operar, aunque no se presenten públicamente como compañías espaciales. En esta última categoría pueden ingresar plataformas de transporte, navegación, agricultura, logística o seguros que dependen de señales de posicionamiento y observación terrestre.

Sumando los tres niveles, la inversión alcanzó los US$ 67.700 millones en los primeros seis meses de 2026, superando todo el capital registrado durante 2025. Dentro de esa cifra, las empresas clasificadas como infraestructura captaron un récord trimestral de US$ 20.700 millones entre abril y junio.

La mayor operación específicamente relacionada con satélites fue protagonizada por la empresa finlandesa ICEYE, especializada en observación terrestre mediante radar de apertura sintética (SAR). La compañía obtuvo una ronda Serie F de más de 1.000 millones de euros, equivalentes a US$ 1.200 millones, aunque solamente 450 millones de euros correspondieron a capital nuevo destinado directamente a la empresa. El resto formó parte de una colocación secundaria mediante la cual algunos accionistas vendieron sus participaciones.

Los satélites SAR transmiten señales de radar hacia la superficie y registran el eco que regresa al instrumento. A diferencia de una cámara óptica convencional, pueden producir imágenes durante la noche y atravesar nubes y homo, una capacidad especialmente valiosa para vigilar inundaciones, movimientos de barcos, infraestructura crítica o actividades militares. ICEYE utilizará los fondos para ampliar su producción y responder a una demanda creciente de gobiernos europeos que buscan sistemas propios de inteligencia satelital. La empresa informó que siete países europeos ya adquirieron capacidades basadas en sus satélites y que actualmente opera una de las mayores constelaciones comerciales de radar del mundo.

El negocio combinado de los lanzamientos

La operación que más influyó en el récord general, no obstante, provino de una empresa que no fabrica satélites ni lanza cohetes. Prometheus, la compañía de inteligencia artificial industrial fundada por Jeff Bezos y Vik Bajaj, obtuvo US$ 12.000 millones en una ronda Serie B y alcanzó una valoración aproximada de 41.000 millones. Su objetivo es desarrollar modelos de inteligencia artificial capaces de automatizar tareas complejas de ingeniería, diseño y fabricación de productos físicos.

Space Capital la incorporó a una nueva categoría denominada launch+, destinada a compañías que combinan el negocio de los lanzamientos con otras áreas de mayor valor, como inteligencia artificial, fabricación, conectividad o procesamiento orbital. La inclusión se explica por su relación con Blue Origin, también fundada por Bezos, que podría utilizar estos sistemas para diseñar vehículos, motores y futuras infraestructuras espaciales. La clasificación muestra por qué las cifras del informe son más amplias que las mediciones tradicionales del sector. Para Space Capital, el software que permite desarrollar un cohete forma parte de la misma infraestructura industrial que los motores, las fábricas y las plataformas de lanzamiento.

Esta tendencia también aparece en la integración entre empresas de lanzamiento y operadores satelitales. Rocket Lab, que comenzó concentrada en el cohete liviano Electron, acordó adquirir Iridium Communications por US$ 8.000 millones. La operación combinaría la fabricación de vehículos y satélites de Rocket Lab con la constelación de Iridium, su espectro de comunicaciones y sus más de 2,5 millones de usuarios. El objetivo es crear una compañía capaz de diseñar, fabricar, lanzar y operar sus propios sistemas, además de vender directamente servicios de conectividad, navegación y comunicaciones críticas.

Space Capital considera que este modelo puede reducir progresivamente el espacio disponible para empresas dedicadas exclusivamente al lanzamiento: colocar una carga en órbita sería el medio necesario para ofrecer comunicaciones, datos o capacidad informática, y no el producto final más rentable.

Rocket Lab lanzó este 23 de abril desde su complejo de Mahia, en Nueva Zelanda, la misión Kakushin Rising para la agencia espacial japonesa JAXA. Crédito: Rocket Lab.

El segundo trimestre y la salida a la bolsa de SpaceX

El segundo trimestre también marcó un punto de inflexión para la relación entre la industria espacial y los mercados públicos. La salida a bolsa de SpaceX generó US$ 85.700 millones y valoró a la compañía en alrededor de US$ 1,8 billones, convirtiéndose, según Space Capital, en el mayor evento de liquidez de la historia del capital de riesgo. Junto con otras operaciones, como la oferta pública de HawkEye 360, las salidas de inversores vinculadas al sector espacial sumaron US$ 90.400 millones durante el trimestre.

La cotización pública también le dio a SpaceX una nueva herramienta para realizar adquisiciones mediante acciones, como su acuerdo de US$ 60.000 millones para comprar la empresa de inteligencia artificial Cursor.

Aun así, el récord de inversión convive con una fuerte selección empresarial. De las 722 compañías de infraestructura que recibieron capital semilla desde 2009, solamente 19 llegaron a una ronda Serie E. El sector dispone de más dinero y de empresas más maduras que en años anteriores, pero la capacidad de transformar prototipos en negocios industriales sostenibles continúa concentrada en un grupo reducido.

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