Mucho más que satélites: REFEFO, la otra gran infraestructura de ARSAT 

Estación Terrena Benavídez.

Estación Terrena Benavídez.

Cuando se suele hablar de ARSAT, la imagen social que aparece es la de los satélites ARSAT-1 y ARSAT-2 a miles de kilómetros de la Tierra. No es casual, ya que el desarrollo de los satélites geoestacionarios convirtió a la empresa en uno de los principales referentes de la política espacial nacional. Sin embargo, esa es solo una parte de la historia.

Hace algunas semanas, en EspacioTech, repasamos los veinte años de ARSAT y el desarrollo del plan satelital argentino, una política que permitió al país diseñar, construir y operar sus propios satélites geoestacionarios. Pero además de mirar al espacio, la empresa estatal también administra una de las infraestructuras terrestres de telecomunicaciones más importantes de la Argentina: la Red Federal de Fibra Óptica (REFEFO).

Anteriormente, en otro artículo, vimos que Internet tiene una dimensión profundamente material, y que buena parte de los datos del mundo viajan por cables submarinos. Pero esa historia no termina en las costas argentinas. Una vez que los datos ingresan al país, todavía deben recorrer miles de kilómetros para llegar hasta ciudades, pueblos, empresas, escuelas y hogares. Ese recorrido depende de otra infraestructura, mucho menos conocida que los satélites, pero igualmente estratégica para el funcionamiento cotidiano de Internet.

Con más de 33.000 kilómetros de fibra óptica iluminada, organizada en distintas regiones y con presencia en más de 1.300 localidades del país, la REFEFO constituye una de las principales redes troncales de telecomunicaciones del país. Aunque permanece prácticamente invisible para la mayoría de los usuarios, esta permite transportar grandes volúmenes de datos entre distintas regiones y posibilita que cooperativas, PyMES y proveedores locales distribuyan el servicio de Internet.

Pero la importancia de esta red no radica únicamente en su extensión. Su historia también permite comprender cómo se construyen las infraestructuras digitales, cuál puede ser el papel del Estado en su desarrollo y por qué la conectividad no depende de satélites o aplicaciones, sino también de miles de kilómetros de fibra óptica desplegados sobre el territorio.

Arsat administra una de las infraestructuras terrestres de telecomunicaciones más importantes de la Argentina: la Red Federal de Fibra Óptica (REFEFO).

¿Por qué fue necesaria una red federal?

A comienzos de la década de 2010, gran parte de la infraestructura troncal de telecomunicaciones argentina se concentraba en los principales centros urbanos y corredores económicos del país. Esta distribución reflejaba una lógica habitual en las redes de infraestructura: las inversiones privadas tendían a localizarse allí donde existía una mayor densidad poblacional, demanda sostenida y posibilidades de rentabilidad económica.

Como consecuencia, numerosas localidades pequeñas, zonas rurales y regiones alejadas de los grandes centros urbanos enfrentaban mayores dificultades para acceder a servicios de conectividad o dependían de enlaces más costosos y con menor capacidad.

Frente a este escenario, el 21 de octubre de 2010 el Poder Ejecutivo creó, mediante el Decreto N.º 1552/2010, el Plan Nacional de Telecomunicaciones “Argentina Conectada”. La iniciativa buscaba reducir las brechas territoriales en materia de conectividad y fortalecer la infraestructura digital del país a través de una estrategia de alcance federal. Dentro de esa estratégia, uno de los proyectos más ambiciosos fue la construcción de la REFEFO, cuya ejecución quedó a cargo de ARSAT.

El objetivo no era competir con las empresas privadas, sino construir una infraestructura mayorista capaz de complementar las redes existentes y llegar allí donde la expansión del mercado resultaba más lenta o menos rentable. En otras palabras, mientras muchos operadores concentraban sus inversiones en los grandes centros urbanos, la REFEFO buscó extender una red troncal que permitiera mejorar las condiciones de conectividad en regiones históricamente postergadas.

La REFEFO, entonces, no solo representa una obra de ingeniería, también constituye una herramienta de integración territorial, al ofrecer capacidad de transporte a cooperativas, PyMES y proveedores regionales de Internet, permitiendo que numerosos actores locales puedan ampliar sus servicios sin necesidad de construir desde cero una infraestructura troncal propia, inversión que en muchos casos hubiera sido económicamente inviable.

¿Qué es la Red Federal de Fibra Óptica?

La REFEFO es una red troncal de telecomunicaciones administrada por ARSAT, que transporta grandes volúmenes de datos entre distintas regiones del país. 

Su función no consiste en brindar Internet directamente a los hogares sino que actúa como la gran red de transporte sobre la que luego se apoyan distintos tipos de empresas de Internet para ofrecer sus servicios a usuarios finales. Actualmente más de 1000 clientes de todo el país utilizan esta red para distribuir la conectividad en sus localidades.

Mapa de la cobertura de la Red Federal de Fibra Óptica. Crédito: ARSAT.

Una forma sencilla de entender su funcionamiento es imaginar el sistema vial de un país. Las autopistas permiten trasladar grandes cantidades de vehículos entre distintas ciudades, pero no llegan hasta la puerta de cada casa. Para completar ese último tramo existen avenidas, calles y caminos locales. 

Con Internet ocurre algo similar. La REFEFO funciona como una gran autopista digital que transporta enormes volúmenes de información entre distintos puntos del país, mientras que los proveedores locales se encargan de distribuir esa conectividad hasta los hogares, empresas, escuelas y organismos públicos.

En términos técnicos, la REFEFO constituye una red mayorista, comercializa capacidad de transporte de datos a otros operadores de telecomunicaciones, pero no presta servicios de acceso a Internet al usuario final. Esa tarea corresponde a empresas Proveedoras de Servicios de Internet (ISP), que utilizan la infraestructura de ARSAT para llegar con sus propias redes a las distintas localidades.

Este punto suele generar confusión. Muchas personas conocen a ARSAT por sus satélites o por la REFEFO, y suponen que es posible contratar el servicio de Internet directamente con la empresa estatal. Sin embargo, el modelo de funcionamiento es diferente: ARSAT provee la infraestructura mayorista sobre la que luego operan actores locales, que están encargados de realizar la denominada “última milla”, es decir, el tramo final que conecta la red con los usuarios.

Para hacer posible esa articulación, la REFEFO cuenta con una red de nodos distribuidos en distintas provincias. Estos nodos funcionan como puntos de acceso donde estos ISP pueden conectarse a la red troncal y adquirir capacidad de transporte. Desde allí, cada operador utiliza su propia infraestructura para distribuir el servicio dentro de las localidades donde presta cobertura.

Todo el tráfico que circula por la red converge hacia el Centro Nacional de Datos de la Estación Terrena Benavídez, conocido como el “kilómetro 0”, desde donde se administra buena parte de la operación de la red, y se articulan las conexiones que permiten transportar información entre las distintas regiones del país.

Además, la REFEFO no está compuesta por un único cable que atraviesa la Argentina. Su diseño se organiza en múltiples tramos y anillos regionales interconectados, una arquitectura que permite redirigir el tráfico ante eventuales fallas o cortes en algún sector de la red.

Esta redundancia resulta fundamental para mejorar la confiabilidad del sistema y garantizar la continuidad de servicios que requieren una alta disponibilidad, como las comunicaciones gubernamentales, los sistemas financieros, hospitales, universidades y otros organismos públicos.

No alcanza sólo con tender fibra 

Durante los primeros años de la construcción de la red, alrededor de 2011, el principal desafío consistió en desplegar miles de kilómetros de cable a lo largo del territorio nacional, atravesando rutas, ciudades y localidades.

Sin embargo, construir una red no significa por sí solo que esa infraestructura esté lista para transportar información. La fibra constituye el soporte técnico de la red, pero para que los datos puedan circular es necesario instalar una serie de equipos ópticos y electrónicos capaces de transmitir, recibir y gestionar las señales de luz que viajan por su interior.

En el mundo de las telecomunicaciones este proceso se conoce como “iluminar” la red, es decir, incorporar equipamiento como sistemas de transmisión óptica, multiplexores, amplificadores y dispositivos de gestión que permiten convertir una infraestructura pasiva en una red plenamente operativa. Recién a partir de ese momento la red puede comenzar a transportar grandes volúmenes de datos entre distintos puntos.

Por ese motivo, el desarrollo de la REFEFO tuvo tres etapas claramente diferenciadas. La primera estuvo marcada por la construcción de la infraestructura física; la segunda por la iluminación de la red y la incorporación de nuevos operadores; y la tercera, iniciada a partir de 2020, por la ampliación de su capacidad y la modernización tecnológica para responder al crecimiento sostenido del tráfico de datos.

Despliegue de infraestructura de fibra óptica utilizada para el transporte de datos.

Etapa 1: tender 33.000 km de fibra a lo largo del país

Entre el 2011 y 2015, el principal objetivo fue desplegar una red troncal de alcance federal. Durante esos años se tendieron miles de kilómetros de fibra, con el propósito de conectar regiones históricamente relegadas de las principales infraestructuras y sentar las bases para una red nacional de transporte de datos.

Etapa 2: cuando la fibra cobra vida

Una vez construido gran parte del tendido, el desafío pasó a ser otro: poner esa infraestructura en funcionamiento. A partir del 2016 comenzaron a iluminarse progresivamente los distintos tramos de la red mediante la incorporación de equipamiento óptico y electrónico, permitiendo que la fibra comenzará a transportar información.

Uno de los hitos de esta etapa fue la puesta en funcionamiento de 120 nodos financiados con recursos del Fondo de Servicio Universal (FSU). Estos nodos funcionan como puntos de conexión donde los ISP pueden acceder a la red troncal de ARSAT para adquirir capacidad mayorista y luego prestar servicio en sus redes.

Etapa 3: la pandemia y el desafío de expandir la capacidad

A partir del 2020, la REFEFO ingresó en una nueva etapa caracterizada por la ampliación de su capacidad y la modernización de infraestructura existente. El crecimiento del tráfico de datos de los últimos años hizo necesario fortalecer una red que ya se había convertido en un componente central de las telecomunicaciones argentinas.

En ese contexto, el Plan Conectar impulsó inversiones destinadas a renovar el equipamiento de transmisión, incorporar tecnologías, aumentar la capacidad de la red troncal y extender nuevos tramos de fibra hacia regiones donde la conectividad seguía siendo insuficiente. 

A diferencia de la etapa inicial, el desafío ya no era sumar kilómetros, sino aprovechar la infraestructura existente y prepararla para un volumen mayor de datos.

Estas obras fueron financiadas tanto por recursos nacionales, como créditos de organismos internacionales, entre ellos el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) el CAF y FONPLATA, reflejando la importancia estratégica que la infraestructura digital adquirió para el desarrollo económico y territorial del país.

Mucho más que una red de fibra

Aunque rara vez aparece en la conversación pública, esta infraestructura cumple una red central en el funcionamiento cotidiano de Internet. No solo permite transportar información entre distintas regiones del país, sino que crea las condiciones para que distintas empresas puedan llevar conectividad a miles de hogares, escuelas, hospitales, empresas, entre otros.

Pensar la REFEFO únicamente como una red de fibra óptica sería quedarse con una parte de la historia, ya que articula actores, conecta territorios y sostiene buena parte del ecosistema digital argentino. Su importancia no radica solamente en los más de 33.000 kilómetros de fibra desplegados, sino también en su función de soporte sobre el que operan cientos de redes locales.

Veinte años después de la creación de ARSAT, los satélites siguen siendo el símbolo más visible de la empresa. Sin embargo, una parte igualmente estratégica de su trabajo ocurre sobre la superficie terrestre. Mientras los satélites permiten conectar lugares donde otras tecnologías no llegan, la REFEFO constituye la columna vertebral que transporta buena parte del tráfico de datos dentro del país y complementa el funcionamiento del resto de las infraestructuras de telecomunicaciones.

En definitiva, así como los cables submarinos hacen posible que la Argentina se conecte con el mundo, la Red Federal de Fibra Óptica permite que esa información circule a lo largo del territorio nacional. Son infraestructuras distintas, pero complementarias, que recuerdan una misma idea: detrás de cada videollamada, cada clase virtual o cada trámite digital existe una compleja red de infraestructuras cuya construcción, mantenimiento y expansión también forman parte del desarrollo tecnológico de un país.

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